La cantante colombiana Shakira ha decidido vender Bonds Cay, una exclusiva isla privada ubicada en Bahamas, adquirida en 2006 con la intención de desarrollar un proyecto turístico de lujo que nunca llegó a concretarse.
Actualmente, la propiedad está valorada en 33 millones de dólares, prácticamente el doble del precio original de compra, que ascendió a 16 millones de dólares, reflejando así la revalorización de bienes de este tipo en el Caribe y la demanda creciente de propiedades exclusivas entre inversionistas internacionales.
Un proyecto turístico que nunca se materializó
Bonds Cay cuenta con más de 260 hectáreas de vegetación natural y más de 21 kilómetros de playas, con acceso exclusivo vía barco o helicóptero. Originalmente, el plan de Shakira incluía la construcción de un resort de lujo con la participación de inversionistas internacionales, entre ellos el músico Roger Waters, y la idea era atraer a celebridades y turistas de alto poder adquisitivo.
Con el tiempo, la iniciativa se diluyó y las construcciones nunca comenzaron, convirtiendo la isla en uno de los capítulos menos visibles de la vida empresarial de la artista. La venta responde, según analistas, a una estrategia de simplificación patrimonial y a la priorización de proyectos musicales y comerciales de mayor impacto global por parte de Shakira, actualmente inmersa en giras internacionales y nuevos lanzamientos artísticos.
Una inversión que se revaloriza
Al duplicar su valor original, Bonds Cay se presenta como una oportunidad atractiva para inversionistas que busquen desarrollar un resort turístico de lujo o un refugio privado de alto perfil. La operación ha generado gran interés mediático precisamente por tratarse de una de las inversiones menos conocidas de la cantante, que formaba parte de un plan inmobiliario en el Caribe durante su relación con Antonio de la Rúa.
Si se concreta la venta, la isla podría finalmente cumplir con el concepto de lujo y exclusividad que Shakira había imaginado hace casi veinte años.




