La segunda ronda de diálogos indirectos entre Irán y Estados Unidos inició este martes en Ginebra, en un contexto de fuerte tensión regional y advertencias militares por parte de Washington.
El encuentro se desarrolla bajo la mediación del Sultanato de Omán, cuyo rol diplomático ha sido clave para mantener a ambas naciones en la vía del diálogo pese a la negativa iraní de reunirse cara a cara con la delegación estadounidense.
Delegaciones y mediación
La representación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores Abás Araqchí, mientras que el equipo estadounidense está conformado por el enviado especial de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
Las conversaciones se llevan a cabo en la embajada de Omán, bajo la facilitación del canciller omaní Badr bin Hamad al Busaidi.
Teherán ha enviado a Ginebra un amplio grupo de especialistas nucleares y económicos con el objetivo de discutir no solo los aspectos técnicos del programa atómico, sino también el levantamiento de las sanciones que afectan su economía.
Condiciones de Irán y exigencias de EE.UU.
Irán mantiene como línea roja que no aceptará la eliminación completa del enriquecimiento nuclear ni restricciones severas a su programa de misiles balísticos, al considerarlos componentes esenciales de su defensa. No obstante, se ha mostrado dispuesto a diluir los 440 kg de uranio enriquecido al 60 %, siempre que EE.UU. se comprometa a negociar el levantamiento progresivo de sanciones.
Por su parte, Washington insiste en limitar el alcance y desarrollo del arsenal balístico iraní, además de exigir garantías que impidan avances hacia una capacidad nuclear militar.
Presión militar estadounidense
El ambiente diplomático se encuentra fuertemente condicionado por el despliegue militar de Estados Unidos en la región. Trump ha reiterado públicamente que se mantiene “muy atento” al curso de las negociaciones y no descarta acciones si Teherán mantiene “posiciones inflexibles”.
La Casa Blanca ha enviado el portaaviones USS Gerald R. Ford a la zona, reforzando una presencia naval que ya opera desde meses atrás, tras los ataques estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes durante el conflicto de junio entre Irán e Israel.
Respuesta iraní: maniobras en Ormuz
Como demostración de fuerza, Irán realizó el lunes amplias maniobras navales en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
La Guardia Revolucionaria informó que los ejercicios se enfocaron en la reacción rápida frente a posibles amenazas y en la protección de los intereses geopolíticos del país en el golfo Pérsico y el mar de Omán.
Un clima interno especialmente delicado
El reinicio de estas negociaciones ocurre en uno de los periodos más tensos de la República Islámica, tras recientes protestas masivas reprimidas con miles de víctimas y que exigían el fin del sistema instaurado en 1979 por el ayatolá Ruholá Jomeiní.




