El ex príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, fue detenido bajo sospecha de “mala conducta en un cargo público”, según informó la BBC. La operación policial se desarrolló en un clima de creciente presión pública por las renovadas revelaciones del caso Jeffrey Epstein.
Agentes de la Policía británica registraron dos propiedades vinculadas al ex miembro de la realeza, situadas en Berkshire y Norfolk, como parte de una investigación que avanza con rapidez y que coincide con el 66º cumpleaños de Andrés, lo que ha añadido mayor peso mediático al acontecimiento.
Investigación acelerada y presiones políticas
La detención se produjo un día después de que el primer ministro Keir Starmer declarara que “nadie está por encima de la ley”, al ser consultado sobre la red de complicidades que rodeó al pederasta convicto Epstein. Aunque evitó mencionar directamente a Andrés, sus palabras fueron interpretadas como una señal de que el Gobierno no interferirá en el avance de las pesquisas.
El ex príncipe se encuentra nuevamente en el epicentro de un escándalo que sacude a la monarquía y que ha reavivado interrogantes sobre sus vínculos pasados con Epstein. Nuevos correos electrónicos filtrados indican que Andrés habría compartido información gubernamental sensible con el financiero estadounidense hace años, según el reporte inicial recopilado por agencias internacionales.
Aislamiento dentro de la Casa Real
La situación del ex duque de York dentro de la estructura monárquica era ya delicada. A comienzos de febrero, Andrés fue apartado de la Corte británica y obligado a abandonar su residencia en el parque Windsor, tras la difusión de un nuevo conjunto de fotografías y correspondencia privada relacionada con Epstein. Su exclusión de cualquier actividad pública se consolidó tras la retirada de todos sus títulos y funciones oficiales por parte de su hermano, el rey.
Con la detención ahora confirmada, la Casa Real enfrenta una nueva oleada de críticas y un escrutinio sin precedentes, mientras las autoridades continúan investigando posibles delitos cometidos por el ex príncipe durante su etapa como representante oficial del Estado británico.




