Un nuevo motín estalló en la prisión de alta seguridad de Canaleta, ubicada en Ciego de Ávila, en el centro de Cuba, según confirmaron este jueves las organizaciones no gubernamentales Prisoners Defenders y el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) .
De acuerdo con testimonios de internos, las autoridades han enviado refuerzos policiales para controlar la situación, utilizando «balas de goma», «gas pimienta» y violencia física contra los reclusos. Los manifestantes habrían denunciado hambre, malos tratos y expresado su descontento con el Gobierno cubano.
En redes sociales, Prisoners Defenders, con sede en Madrid, indicó que los presos «se han levantado exigiendo libertad para Cuba». Algunos informes extraoficiales mencionan posibles víctimas fatales durante la represión, aunque hasta el momento no ha sido confirmado por las ONG.
Antecedentes de abusos en las cárceles cubanas
El CDPC, organización mexicana especializada en monitorear las prisiones de la isla, ha documentado en los últimos años numerosas violaciones de derechos humanos. Entre marzo de 2024 y marzo de 2025, registró al menos 60 muertes relacionadas con negligencia médica y violencia, así como 1.330 casos de abusos, incluyendo hostigamiento, represión, negación de atención sanitaria, condiciones de vida deficientes y desnutrición.
Además, denunciaron prácticas persistentes como el aislamiento prolongado, traslados punitivos, trabajo forzoso sin compensación y métodos de tortura como la «cama turca», la «bicicleta» y los grilletes llamados «shakiras».
En particular, la cárcel de Canaleta enfrenta problemas graves de hacinamiento, insalubridad, corrupción interna y represión de presos por motivos políticos, según los últimos informes del CDPC. Hasta la fecha, Prisoners Defenders ha contabilizado 1.207 reclusos por razones políticas en Cuba.
El motín reaviva el debate sobre los abusos sistemáticos en el sistema penitenciario cubano y las condiciones precarias que enfrentan miles de reclusos en la isla.




