Ginebra — Irán y Estados Unidos sostendrán este jueves una tercera ronda de conversaciones nucleares en Ginebra, un encuentro marcado por tensiones crecientes, advertencias militares del presidente estadounidense Donald Trump y un cruce de acusaciones que dificulta cualquier acercamiento.
La reunión ocurre en un ambiente cargado tras los ultimátum de Washington y las fuertes críticas de Teherán, que rechazó como “grandes falsedades” las declaraciones del mandatario estadounidense sobre el programa nuclear iraní y sobre las cifras de fallecidos durante las protestas de enero en el país persa.
Choque de versiones
En su discurso del Estado de la Unión, Trump aseguró que Irán continúa desarrollando misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense y cifró en 32.000 las muertes en los disturbios.
Las autoridades iraníes rebajan la cifra a 3.100, mientras organizaciones opositoras hablan de alrededor de 7.000 víctimas.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, replicó en X que estas afirmaciones son la repetición de “mentiras deliberadas”, comparando la retórica de EE.UU. e Israel con la estrategia de propaganda de Joseph Goebbels.
El jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchí, reiteró que Irán no busca fabricar armas atómicas y defendió el carácter civil de su programa nuclear. Añadió que acudirá a la negociación con la intención de lograr “un pacto justo y equilibrado” en el menor tiempo posible.
Una negociación clave
La cita en Ginebra será el tercer encuentro indirecto entre Araqchí y los representantes de Washington, Steve Witkoff y Jared Kushner, tras reuniones previas en Omán y Suiza mediadas por el canciller omaní Badr bin Hamad al Busaidi.
Pese a que ambas partes hablan de “progresos”, siguen sin conciliar sus líneas rojas:
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EE.UU. exige que Irán detenga por completo el enriquecimiento de uranio y limite el alcance de sus misiles.
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Irán solo aceptaría restricciones parciales si Washington levanta las sanciones económicas.
Medios estadounidenses consideran esta ronda como una “última oportunidad” antes de que Trump concrete sus amenazas de una intervención militar.
Máxima presión militar
El Pentágono ha desplegado en la región su mayor fuerza naval desde la invasión de Irak, incluyendo dos portaaviones, destructores y numerosos cazas, con el objetivo de aumentar la presión sobre Teherán.
Irán, por su parte, advierte que responderá con contundencia a cualquier ataque y que un conflicto podría desbordar a todo Oriente Medio.




