El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó como un “asesinato” la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, y aseguró que se trató de una “cínica transgresión de todas las normas” morales y del derecho internacional.
En un telegrama enviado al presidente iraní, Masud Pezeshkian, Putin expresó sus “más profundas condolencias” por el fallecimiento del ayatolá, a quien describió como un “estadista eminente” que contribuyó de manera decisiva al fortalecimiento de los vínculos entre Moscú y Teherán.
El mandatario ruso pidió transmitir su solidaridad y apoyo a los familiares de Jameneí, así como al pueblo iraní, y afirmó que en Rusia será recordado como una figura clave en la cooperación estratégica entre ambos países.
Primera reacción oficial tras los ataques
Esta declaración constituye la primera reacción pública de Putin tras la ofensiva llevada a cabo por fuerzas de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica, en el marco del acuerdo de asociación estratégica integral que mantiene Moscú con Teherán.
Anteriormente, el Ministerio de Exteriores ruso ya había condenado los ataques, denunciando que fueron planificados sin provocación alguna por parte de Irán, y exigió el fin inmediato de la escalada para retornar a soluciones políticas y diplomáticas.
“Rusia, como siempre, está dispuesta a facilitar la búsqueda de soluciones pacíficas basadas en el derecho internacional, el respeto mutuo y el equilibrio de intereses”, señaló la Cancillería rusa en un comunicado.
Cabe recordar que el pasado 30 de enero, en medio del aumento de tensiones entre Washington y Teherán, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, realizó una visita sorpresiva a Moscú, donde fue recibido por Putin, sin que se difundieran detalles sobre los resultados de ese encuentro.




