La salida del general Vladimir Padrino López del cargo de ministro de Defensa en Venezuela marca un cambio significativo en la geopolítica del país petrolero y limita la influencia de Rusia sobre el chavismo, señalaron analistas . Este movimiento forma parte de una reorganización del gabinete encabezada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con el objetivo de garantizar la permanencia del chavismo en el poder.
Casi diez semanas después del fallido ataque militar estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Rodríguez comunicó por Telegram la remoción de Padrino López de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), institución que lideró durante más de una década y desde la cual se consolidó como uno de los referentes más estables del chavismo.
«Fue un pilar en la preservación de Maduro y uno de los responsables de que su mandato se prolongara tanto tiempo», afirmó el historiador y analista político Pedro Benítez. Rodríguez, en su mensaje, describió a Padrino López como «el primer soldado en la defensa de la nación».
Un cambio esperado y con impacto internacional
La destitución de Padrino López era casi inevitable tras el ataque estadounidense y representa, según expertos, un primer logro de Washington al limitar la influencia rusa en Venezuela. Mariano de Alba, abogado especialista en derecho internacional, explicó que la captura de Maduro dejó a Padrino López en una situación precaria debido a la falta de respuesta eficaz de la FANB. Además, EE.UU. lo vincula desde 2020 con presuntas actividades de narcotráfico.
El nuevo ministro de Defensa, general Gustavo González López, exministro de Interior y exjefe de inteligencia militar, fue designado en un movimiento estratégico que busca reforzar la lealtad dentro de la cúpula militar y, según los analistas, probablemente contó con la aprobación tácita de Washington.
Cohesión interna y seguridad
González López, sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Suiza, tiene un historial polémico: un informe de 2020 de la ONU lo vinculó con posibles violaciones de derechos humanos durante su gestión al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Aun así, su nombramiento busca consolidar la lealtad dentro del círculo militar cercano a Rodríguez y mantener la cohesión en la cúpula chavista.
De Alba señaló que González López podría facilitar, de manera limitada, el diálogo con Washington, especialmente en materia de seguridad interna y lucha contra el narcotráfico, aunque la relación bilateral sigue centrada en intereses económicos como hidrocarburos y minería.
Continuidad del chavismo
Para los analistas, los cambios reflejan ajustes internos en la estructura chavista, buscando mantener la permanencia del régimen en un contexto de incertidumbre. Benítez y De Alba coinciden en que estas modificaciones no abren espacio para una transición política, sino que buscan asegurar la continuidad del chavismo bajo una nueva correlación de fuerzas.
A pesar del respaldo de Estados Unidos, la estabilidad política sigue siendo incierta, un factor clave para atraer inversiones internacionales. «Es una señal de posible estabilidad a corto plazo, pero el riesgo país estructural permanece elevado para los inversionistas», concluyó De Alba.




