Barcelona — Mañana, Noelia una joven de 25 años, se convertirá en la primera persona en España en acceder a la eutanasia motivada por un trastorno depresivo severo. La joven ha vivido un calvario que comenzó en 2022, cuando fue víctima de una violación múltiple en un centro tutelado, un espacio público que debía garantizar su seguridad.
El trauma que sufrió no logró superarlo, y un intento posterior de suicidio le dejó parapléjica. Tras años de lucha y un sistema sanitario y judicial que, según sus cercanos, le ha fallado, la única salida que se le ofrece ahora es la muerte asistida.
Obstáculos legales y recursos rechazados
El juzgado de instrucción número 20 de Barcelona ha rechazado el último recurso presentado por la fundación Abogados Cristianos, que intentaba frenar la eutanasia de Noelia. La organización ultracatólica había solicitado medidas cautelarísimas, alegando que la joven debería recibir primero tratamiento psiquiátrico antes de poder acceder a la muerte digna.
Abogados Cristianos ha subrayado en un comunicado que el padre de Noelia “ha acompañado a su hija durante todo el proceso y ha luchado en los tribunales para salvar su vida”, y que ningún familiar respalda la decisión de la joven. Sin embargo, el juzgado ha considerado que no tiene competencia para intervenir en la ejecución de la eutanasia, lo que deja vía libre a que se lleve a cabo mañana.
Un recorrido judicial de año y medio
La eutanasia de Noelia estuvo paralizada durante año y medio debido a los recursos presentados por su padre y por la fundación. Finalmente, todos los tribunales han avalado su derecho a recibir muerte asistida, confirmando la decisión tomada por la comisión de la Generalitat que autoriza la eutanasia. La joven, que permanece parapléjica desde su intento de suicidio, habló ayer en televisión sobre la inminente aplicación de su derecho a la muerte digna.
Debate social y comparativa internacional
El caso de Noelia ha reavivado el debate sobre la protección de víctimas de violencia sexual y los límites de la legislación española. Mientras en países como El Salvador se prevé cadena perpetua para los violadores, en España los delitos sexuales cometidos por menores de 14 años no reciben la misma severidad. Este contraste ha sido señalado por diversas voces, incluyendo líderes políticos, como un reflejo de las deficiencias del sistema y los dilemas éticos que plantea la eutanasia en casos de sufrimiento psicológico extremo.




