Santo Domingo.– El Banco Mundial informó que destinará 225 millones de dólares para modernizar el sistema de distribución eléctrica en República Dominicana, en coordinación con las empresas distribuidoras estatales (EDEs). La iniciativa busca reducir pérdidas de energía, tanto técnicas como no técnicas, y mejorar la calidad del servicio en todo el país.
Durante un encuentro en Santo Domingo, encabezado por Carolina Rendón y Celso Marranzini, se destacó la importancia de fortalecer la eficiencia operativa y la capacidad institucional de las EDEs.
El programa, denominado “Mejoramiento de Redes de Media y Baja Tensión y Normalización de Clientes”, contempla la rehabilitación de 1,182 kilómetros de redes eléctricas y la regularización de 219,080 suministros, beneficiando directamente a 197,172 hogares y 21,908 comercios, para un total estimado de 580,000 personas en todo el territorio nacional.
Entre las acciones estratégicas se incluye la implementación de una Plataforma de Gestión de Datos de Medición que centralizará la información de medidores remotos y sistemas corporativos de las distribuidoras. Esta herramienta permitirá gestionar medidores prepago y pospago, realizar cortes y reconexiones de manera remota, detectar irregularidades mediante algoritmos especializados y generar órdenes de inspección en tiempo real, fortaleciendo la facturación y la toma de decisiones basada en datos.
La distribución territorial del programa abarcará las tres áreas de concesión del país: en el norte, zonas de La Vega, Duarte y Samaná; en el este, sectores de Santo Domingo, Higüey y La Romana; y en el sur, distintos circuitos de San Cristóbal. La selección de estas zonas prioriza áreas con mayores pérdidas y mayor vulnerabilidad del servicio.
Los representantes del Gobierno y del Banco Mundial reafirmaron su compromiso de ejecutar el programa con criterios técnicos homogéneos, transparencia, eficiencia en el uso de recursos y estricto cumplimiento de los procesos de compras y contrataciones.
Con esta inversión, las autoridades consolidan un paso decisivo hacia la modernización estructural del sistema eléctrico dominicano, con miras a un servicio más confiable, sostenible y adaptado a las necesidades actuales del país.




