El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este viernes que su país está listo para emprender una ofensiva severa contra Irán si las negociaciones que comienzan mañana en Pakistán no logran un acuerdo o si Teherán viola el frágil alto el fuego establecido el pasado martes.
En una entrevista con el New York Post, Trump explicó que las fuerzas armadas de EE.UU. se están preparando para una posible acción militar, incluida la apertura forzosa del estrecho de Ormuz, ante la posibilidad de que las conversaciones fracasen. «Estamos reanudando nuestra preparación. Estamos equipando nuestros barcos con la munición y las armas más avanzadas jamás fabricadas. Incluso mejores que las que utilizamos anteriormente, ¡y con esas logramos destrozarlos!», declaró el mandatario.
Trump dejó claro que si no se alcanza un acuerdo, EE.UU. no dudará en utilizar estas armas con gran precisión. «Si no llegamos a un pacto, las emplearemos, y las utilizaremos con gran eficacia», advirtió.
El presidente también expresó su desconfianza en las negociaciones con Irán, resaltando las inconsistencias en las declaraciones del régimen iraní. «Estamos tratando con personas cuya veracidad no sabemos si es confiable», afirmó. En referencia a las declaraciones de Teherán, que asegura haber eliminado su arsenal nuclear, Trump destacó la contradicción con la postura pública de Irán de seguir buscando el enriquecimiento de uranio.
Las conversaciones, que tendrán lugar en Islamabad, serán lideradas por el vicepresidente JD Vance, quien viajará acompañado de Steve Witkoff, enviado especial de EE.UU. para el Medio Oriente, y Jared Kushner, yerno de Trump. Irán estará representado por el ministro de Exteriores, Abbás Araqchí, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Aunque algunos barcos han transitado el estrecho de Ormuz desde el acuerdo de alto el fuego temporal, las tensiones siguen elevadas debido a las demandas de Irán de incluir a Líbano en el pacto y las acusaciones de EE.UU. sobre el cobro de tarifas por parte de la Guardia Revolucionaria iraní para cruzar el estrecho. Esto ha generado dudas sobre la estabilidad de la tregua y la viabilidad de las negociaciones.




