Este sábado, los cañones de la guerra entre Rusia y Ucrania se apagaron por primera vez en casi un año, con motivo de la Pascua ortodoxa, la festividad religiosa más significativa en ambos países. Sin embargo, esta breve pausa en las hostilidades solo durará 32 horas, hasta la medianoche del domingo santo, y no se prevé que se extienda más allá de esa fecha.
Este cese temporal de los combates es el cuarto desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Anteriormente, se habían logrado breves treguas en Navidad de 2023 y Pascua del año pasado, y una más en mayo, con motivo del 80 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, aunque el alto el fuego fue anunciado unilateralmente por el Kremlin, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se unió al llamado para permitir que los fieles pudieran asistir a los servicios religiosos sin temor a ataques.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ignoró inicialmente la propuesta de Zelenski, quien había sugerido una tregua para la celebración de la Pascua. Sin embargo, el Kremlin emitió una declaración el jueves por la noche, anunciando la suspensión de las hostilidades entre las 16:00 horas del 11 de abril y la medianoche del 12 de abril de 2026. A pesar de la tregua, las tropas rusas fueron instruidas a mantener una postura defensiva y estar listas para responder a cualquier agresión de Ucrania.
Por su parte, Zelenski afirmó que Ucrania seguiría el ejemplo de Rusia, comprometiéndose a no responder mientras no se registraran ataques. «La ausencia de ataques por parte de Rusia significará que no habrá respuesta de nuestra parte», declaró el mandatario ucraniano.
Aunque la tregua se celebra como un gesto humanitario para la Pascua, las posibilidades de que se extienda más allá de este período son escasas. El Kremlin ha dejado claro que este alto el fuego es exclusivo de la festividad y no debe verse como un paso hacia un acuerdo de paz duradero. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, subrayó que Rusia busca una paz «sostenible», pero no está dispuesto a aceptar un alto el fuego prolongado.
En paralelo, ambos países han anunciado un intercambio de prisioneros de guerra, mediado por los Emiratos Árabes Unidos. Un total de 350 prisioneros, 175 de cada bando, serán liberados, lo que ofrece un respiro a las familias de los soldados cautivos. Además, se ha acordado la repatriación de los restos de combatientes caídos en acción.
A pesar de la tregua y los intercambios humanitarios, las conversaciones de paz siguen estancadas. Las negociaciones entre las dos naciones, con la mediación estadounidense, se han visto paralizadas en las últimas semanas, en parte debido a la guerra en Irán. Zelenski sigue esperando que las gestiones de los emisarios de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, puedan desbloquear el proceso de paz y avanzar hacia una resolución del conflicto.
En resumen, la tregua de Pascua en Ucrania y Rusia ofrece una breve calma en medio del conflicto, pero no hay señales de que esta pausa se traduzca en un avance hacia la paz a largo plazo.




