Costa Rica recibió este sábado el primer vuelo de migrantes deportados desde Estados Unidos, un grupo compuesto por 25 personas provenientes de diversos países, entre ellos Albania, Camerún, China, Guatemala, Honduras, India, Kenia y Marruecos, además de una costarricense. Este vuelo marca el inicio de la implementación de un acuerdo migratorio firmado entre ambos países en marzo de 2023.
La Dirección General de Migración y Extranjería explicó que, tras su llegada al país, los migrantes recibieron atención primaria por parte de la Policía Profesional de Migración y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que les proporcionó hospedaje, alimentación y asistencia humanitaria durante los primeros siete días de estancia en Costa Rica.
Como parte de este acuerdo, Costa Rica eximió del requisito de visa a ciudadanos de Albania, Camerún, China, India, Kenia y Marruecos, mientras que a los migrantes provenientes de Honduras se les eximió de presentar antecedentes policiales.
El gobierno costarricense también ofreció opciones a los deportados, quienes pueden optar por el retorno voluntario asistido, solicitar refugio o aplicar al programa de regularización migratoria temporal por razones humanitarias. De acuerdo con las autoridades, cada caso será evaluado de manera individual y se garantizará el respeto a los derechos humanos de los migrantes, asegurando que no sean enviados de vuelta a países donde puedan enfrentar peligro o persecución.
Este acuerdo, firmado por el presidente Rodrigo Chaves, forma parte de un Memorando de Entendimiento entre Costa Rica y Estados Unidos. Según el gobierno costarricense, el acuerdo también asegura que EE.UU. brindará el apoyo financiero necesario para gestionar el traslado de los deportados.
Desde 2025, Costa Rica ha recibido vuelos similares de deportados desde Estados Unidos. En el pasado, el país ha facilitado repatriaciones voluntarias de migrantes a sus países de origen, como en los vuelos de febrero de 2025, en los que llegaron 200 personas de diversas nacionalidades.
Este acuerdo, que responde al endurecimiento de las políticas migratorias de EE.UU. bajo la presidencia de Donald Trump, busca establecer un proceso ordenado y respetuoso de los derechos de las personas migrantes en la región.




