El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, ha propuesto oficialmente a Rusia extender el alto el fuego acordado durante la celebración de la Pascua ortodoxa, con la esperanza de mantener un período adicional de paz tras esta festividad religiosa. Zelensky destacó que, si las fuerzas rusas respetan la tregua, las Fuerzas de Defensa de Ucrania no responderán a los ataques, y solo actuarán si se violan los acuerdos de cese de hostilidades.
En un mensaje divulgado en sus redes sociales, el mandatario ucraniano explicó que, durante las últimas horas, había conversado con altos funcionarios de su gobierno sobre la posibilidad de continuar con el «régimen de silencio» que se ha instaurado en el marco de la Pascua. «La Pascua debe ser un tiempo de seguridad, un tiempo de paz. Hemos propuesto que la tregua se mantenga. Es fundamental que esta medida continúe, y ya hemos transmitido nuestra solicitud a Rusia», afirmó Zelensky.
El presidente ucraniano también subrayó que, en caso de que no se registren ataques rusos, Ucrania no tomará represalias. «Si no hay misiles ni drones rusos, no responderemos. Sabemos lo que ocurrió en situaciones anteriores y somos conscientes de quiénes estamos enfrentando», añadió.
Por su parte, el Kremlin confirmó que el presidente Vladimir Putin declaró una «tregua de Pascua», la cual se mantiene desde las 16:00 horas del 11 de abril hasta el cierre del 12 de abril de 2026. Sin embargo, el alto el fuego se vio rápidamente empañado por las violaciones de las tropas rusas. En las primeras horas del cese de hostilidades, se reportaron 469 infracciones, que incluyeron ataques aéreos, ofensivas terrestres y el uso de drones.
A pesar de los esfuerzos por lograr una paz temporal, las autoridades militares ucranianas han informado sobre los efectos devastadores de los ataques rusos. En la región de Donetsk, al menos 15 personas resultaron heridas, incluyendo civiles en localidades como Kramatorsk, Druzhkivka, Dobropillya y Sloviansk. Además, los bombardeos de las fuerzas rusas provocaron la muerte de cuatro personas, tres de ellas en la región de Kherson y una en Sumy.
Los ataques también causaron daños significativos a infraestructuras civiles y críticas, afectando edificios residenciales, comercios y servicios esenciales. Entre los objetos destruidos se incluyen ocho edificios de gran altura, casas particulares, una gasolinera y vehículos civiles.
Este es el cuarto intento formal de alto el fuego desde el comienzo de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. La constante violación de estos acuerdos por parte de Rusia ha generado dudas sobre la viabilidad de un alto el fuego prolongado, mientras ambas naciones se acusan mutuamente de no cumplir con los compromisos establecidos.




