Al menos siete personas fueron asesinadas en Haití en un violento ataque perpetrado por pandillas en el sureste del país, como venganza por el arresto de uno de sus miembros. El ataque tuvo lugar entre la noche del lunes y la madrugada del martes en la localidad de Seguin, situada en el municipio de Marigot, en el departamento sureste de Haití.
El grupo armado, identificado como parte de la coalición de pandillas Viv Ansanm, respondió al arresto de uno de sus integrantes en una comisaría local. En represalia, incendiaron la estación de policía y varios vehículos de la Policía Nacional de Haití (PNH), según imágenes difundidas en redes sociales, que también mostraban los cadáveres de las víctimas.
El alcalde de Marigot, René Danneau, explicó que las víctimas eran residentes de la zona y formaban parte de una brigada comunitaria que colaboraba con la policía en la lucha contra las bandas. Según Danneau, los pandilleros atacaron en busca de venganza por el arresto de su miembro, lo que resultó en una nueva tragedia en el país.
Este ataque pone de relieve la creciente amenaza de las pandillas en Haití, que han logrado expandir su control en varias regiones del país, incluidos los departamentos de Oeste, Centro y Artibonite. El sureste, por tanto, se suma a una lista de zonas cada vez más afectadas por la violencia de las bandas, lo que agrava la crisis de seguridad que atraviesa Haití.
La violencia desatada por estos grupos armados ha sido responsable de miles de muertes en el país en los últimos meses. En marzo, otros ataques dejaron decenas de víctimas en la región de Artibonite, lo que refleja la magnitud de la violencia que se vive en el país.
Ante esta situación, la comunidad internacional ha intensificado su apoyo a Haití. En abril, tropas de Chad llegaron al país como parte de las operaciones de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por la ONU. Se espera que la misión internacional se amplíe para contener la creciente violencia y restaurar el orden en las zonas más afectadas.




