El papa León XIV lanzó este jueves un contundente mensaje contra la manipulación de la religión con fines políticos, económicos y militares, al afirmar que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”, durante un encuentro por la paz celebrado en Bamenda, al noroeste de Camerún, una región afectada por un conflicto armado desde hace casi una década.
En su discurso en la Catedral de San José, el pontífice criticó duramente a quienes “instrumentalizan lo sagrado y el nombre de Dios” para justificar intereses de poder, calificando estas acciones como una degradación de lo religioso y una amenaza para la humanidad. Al mismo tiempo, destacó el valor de quienes trabajan por la paz con la frase: “¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!”.
La visita del papa a Camerún forma parte de una gira por África que comenzó tras su llegada al país el miércoles. En Bamenda, una zona marcada desde 2016 por un conflicto entre separatistas anglófonos y el Gobierno, el pontífice quiso mostrar cercanía con una población duramente golpeada por la violencia, que ha dejado miles de muertos y cientos de miles de desplazados, además de una grave crisis humanitaria.
León XIV elogió especialmente las iniciativas de convivencia entre musulmanes y cristianos, que han impulsado movimientos locales en favor de la paz, y expresó su deseo de que este tipo de esfuerzos se multipliquen en otras regiones del mundo.
También agradeció la labor de personas —en especial mujeres, laicas y religiosas— que acompañan a víctimas del conflicto, subrayando el esfuerzo silencioso de quienes ayudan a sanar el trauma de la guerra. En contraste, denunció a los llamados “señores de la guerra”, a quienes acusó de promover la destrucción mientras se desatienden las necesidades de educación, salud y reconstrucción social.
El pontífice condenó además el saqueo de recursos naturales y la inversión de grandes fortunas en armamento, lo que —según dijo— alimenta un ciclo constante de violencia y desestabilización. En ese sentido, describió la situación global como “un mundo al revés”, donde coexisten enormes riquezas naturales con altos niveles de pobreza.
Finalmente, en medio de tensiones diplomáticas recientes tras críticas del presidente estadounidense Donald Trump, el papa reafirmó su compromiso con la paz y aseguró que seguirá alzando su voz: “¡Trabajemos juntos por la paz!”.




