La tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, uno de los encuentros sociales y políticos más relevantes de Washington, se celebrará este sábado con una novedad destacada: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participará por primera vez en el evento, acompañado por la primera dama, Melania Trump.
Organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés), la gala reúne cada último sábado de abril a más de 2.000 invitados, entre ellos el presidente, altos funcionarios del Gobierno, legisladores y diplomáticos. El evento tiene como objetivo recaudar fondos y defender la libertad de prensa consagrada en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.
La velada, que se realiza en el hotel Washington Hilton, suele incluir un discurso presidencial con tono humorístico y un monólogo de comedia que satiriza tanto al mandatario como a la prensa y la clase política. Sin embargo, en los últimos años ha sido objeto de críticas por su lujo excesivo y por la cercanía entre periodistas y figuras del poder.
Una tradición histórica con altibajos
La cena fue establecida por la WHCA, fundada en 1914, y su primera edición se celebró en 1921. Desde 1924, con la asistencia del presidente Calvin Coolidge, casi todos los mandatarios estadounidenses han participado al menos una vez. La única excepción reciente había sido Donald Trump, quien evitó el evento durante su primer mandato (2017-2021) y también en la edición anterior.
A lo largo de su historia, la celebración ha sufrido interrupciones: fue suspendida en 1930 tras el fallecimiento del expresidente William Howard Taft, en 1942 debido a la Segunda Guerra Mundial, y en 2020 y 2021 por la pandemia de covid-19. También tuvo restricciones de acceso para mujeres hasta 1962, cuando el presidente John F. Kennedy presionó para eliminar dicha prohibición.
El regreso de Trump y el cambio de tono
Este año, Trump decidió aceptar la invitación tras haber criticado anteriormente a la prensa por lo que considera un trato “excesivamente hostil”. Su retorno coincide con un clima de tensión entre su administración y diversos medios de comunicación, a los que ha acusado de difundir “noticias falsas” y contra los que ha emprendido acciones legales por difamación.
Un posible factor que habría influido en su asistencia es el cambio en el formato del evento: en esta edición no habrá un comediante satírico, sino la participación del mentalista Oz Pearlman, lo que reduce las bromas dirigidas al presidente, un elemento que históricamente generaba incomodidad en Trump.
Premios, críticas y eventos paralelos
Durante la gala también se entregarán premios a trabajos periodísticos destacados del año, entre ellos un reconocimiento a The Wall Street Journal por una exclusiva relacionada con el expresidente.
Además de la cena principal, Washington acogerá múltiples eventos sociales paralelos, conocidos como “after parties”, organizados por medios como NBC News y la revista Time, además de otras fiestas privadas que reúnen a políticos, empresarios y lobistas.
La semana de celebraciones confirma una vez más el carácter híbrido del evento: una mezcla de periodismo, política, entretenimiento y redes de poder en la capital estadounidense.




