Los últimos 150 oficiales kenianos que formaban parte de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en Haití han dejado el país caribeño, completando así la transición hacia la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una nueva iniciativa liderada por la ONU. La salida de los agentes se produjo este lunes, tras la visita del Ministro del Interior de Kenia, Kipchumba Murkomen, al aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, quien estuvo acompañado por el Inspector General de la Policía, Douglas Kanja.
El contingente keniano, que había llegado a Haití en julio de 2024, concluyó su despliegue tras un mandato de apoyo a la seguridad, que enfrentó varios desafíos debido a la escasez de tropas, financiación y equipamiento. A pesar de sus esfuerzos, la misión no logró recuperar áreas clave controladas por bandas armadas, las cuales siguen dominando el 90% de la capital haitiana y han forzado el desplazamiento de más de 1,3 millones de personas. Entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de 2026, más de 5,500 personas perdieron la vida en enfrentamientos violentos.
Murkomen elogió a los agentes por su «dedicación y sacrificio» y destacó que su misión fue histórica. Por su parte, Kanja reconoció la profesionalidad de los oficiales. Sin embargo, la misión estuvo marcada por controversias, como las acusaciones de abusos sexuales, que fueron rechazadas por el Gobierno de Kenia, aunque se investigaron tras la publicación de un informe de la ONU.
Con la salida de los kenianos, Haití da paso a la GSF, una fuerza internacional liderada por Chad, que planea desplegar 1,500 efectivos para enfrentar la crisis de inseguridad en el país.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en 2023 el despliegue de la MSS, que funcionó por más de un año, con el objetivo de restaurar el orden en un país devastado por la violencia de las bandas. A pesar de las dificultades, la misión fue un intento de mitigar una de las crisis de seguridad más graves en la historia reciente de Haití.




