Un ataque armado contra una iglesia en el estado de Ekiti, al suroeste de Nigeria, dejó como saldo la muerte de un pastor y el secuestro de al menos 40 feligreses. El incidente ocurrió la noche del martes, cuando hombres armados irrumpieron en la Iglesia Apostólica de Cristo, ubicada en el área de gobierno local de Ilejemeje, alrededor de las 20:30 hora local (19:30 GMT).
De acuerdo con los testimonios de los presentes, los feligreses se encontraban participando en un servicio religioso especial cuando, de manera repentina, comenzaron a escucharse disparos. «De repente, escuchamos los disparos de los atacantes», relató una fuente de la iglesia, que prefirió mantener el anonimato por razones de seguridad. La congregación intentó huir, dispersándose en diversas direcciones, pero el pastor fue abatido en el ataque y los agresores secuestraron a varios miembros de la iglesia.
Aunque las autoridades locales han confirmado el asesinato del pastor y el secuestro de los feligreses, aún no se ha especificado el número exacto de víctimas. El presidente del gobierno local de Ilejemeje, Pius Alaba, informó que el cuerpo del pastor fue recuperado y trasladado a la morgue, pero no dio más detalles sobre los secuestradores ni sobre el paradero de los cautivos.
En tanto, el portavoz de la policía de Ekiti, Sunday Abutu, detalló que cinco atacantes fueron responsables del asalto a la iglesia y que las fuerzas de seguridad han desplegado un operativo para dar con los responsables del ataque.
Este ataque se suma a una serie de asaltos a iglesias en Nigeria, que se han convertido en blancos frecuentes de bandas armadas. En noviembre del año pasado, en el estado de Kwara, 38 feligreses fueron secuestrados en un ataque similar en una iglesia católica.
Nigeria enfrenta una creciente amenaza de grupos criminales, conocidos como «bandidos», que realizan secuestros masivos con fines de extorsión. Además, la actividad de los grupos terroristas Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP), ha intensificado la inseguridad en diversas partes del país.
En respuesta a la crisis de seguridad, el presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, declaró una «emergencia de seguridad nacional» y ordenó el reclutamiento de 20,000 nuevos agentes de policía para enfrentar esta creciente ola de violencia.




