El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este viernes que está dispuesto a retirar los aranceles a los productos ecuatorianos, luego de que la Comunidad Andina (CAN) otorgara un plazo de diez días a ambos países para eliminar este gravamen como parte de la estrategia para poner fin a la guerra comercial.
Declaración oficial
“No tengo ningún problema en retirar los aranceles a productos del Ecuador en la misma forma y cronología como se pusieron”, expresó Petro en su cuenta de X, en respuesta a las resoluciones emitidas por la CAN el jueves.
El organismo regional, integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, ordenó además retirar otras restricciones mutuas al comercio, como las prohibiciones de Ecuador al ingreso terrestre de productos colombianos y la limitación del paso fronterizo únicamente por el puente internacional de Rumichaca.
Medidas de Ecuador
El Gobierno ecuatoriano ya había anunciado el lunes pasado que reducirá al 75 % los aranceles que había elevado al 100 % por decisión del presidente Daniel Noboa, quien justificó la medida en la falta de contundencia de Colombia para combatir el narcotráfico en la frontera.
La reducción entrará en vigor el 1 de junio y responde a la disposición de Quito de avanzar en mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad, con el objetivo de fortalecer la articulación entre ambos países y promover el desarrollo de la zona fronteriza.
Escalada de tensiones
Las tensiones entre Colombia y Ecuador se han intensificado en los últimos meses por los cruces de acusaciones entre Petro y Noboa sobre el manejo del narcotráfico y la seguridad en la frontera común de 586 kilómetros.
En febrero, Ecuador impuso un arancel inicial del 30 % a varios productos colombianos, medida que fue ampliada de forma escalonada hasta alcanzar el 100 % para un amplio grupo de bienes. Colombia rechazó estas disposiciones por considerarlas contrarias a los acuerdos comerciales de la CAN y respondió con aranceles, aunque sin llegar al mismo nivel.
Diplomacia en crisis
En medio de las diferencias, ambos gobiernos llamaron a consultas el mes pasado a sus embajadores en Bogotá y Quito, reflejando el deterioro de las relaciones bilaterales.




