Polonia cerró tres consulados rusos en su territorio tras detectar un aumento histórico de operaciones de espionaje y sabotaje vinculadas a Rusia y Bielorrusia, según informó la Agencia de Seguridad Interna (ABW).
El informe oficial revela que durante 2024-2025 las actividades subversivas y de inteligencia de Moscú y Minsk alcanzaron niveles sin precedentes, con un incremento significativo en detenciones y procesos judiciales relacionados con infiltraciones y maniobras de sabotaje. La ABW advirtió que el Kremlin mantiene una guerra encubierta contra los países occidentales, replicando tácticas empleadas en Ucrania en 2022, con el objetivo de debilitar la cohesión euroatlántica, generar desconfianza social y fomentar divisiones internas.
El documento describe un cambio en las operaciones rusas: de intentos aislados de reclutamiento pasaron a estructuras celulares complejas vinculadas al crimen organizado, afectando tanto instalaciones militares como espacios civiles. Bielorrusia, bajo la dirección de Moscú, ha participado activamente en estas maniobras, incluyendo la represión de la oposición bielorrusa en Polonia y la recopilación de inteligencia sobre fuerzas armadas polacas y aliadas.
Como respuesta, Polonia reforzó la protección de infraestructuras críticas, creó una red regional de contrainteligencia y retomó la publicación de informes de servicios secretos, práctica que no se realizaba desde hace décadas. Además, Varsovia anunció un contrato de 3.400 millones de zlotys (943 millones de dólares) para fortalecer su frontera oriental con minas antitanque y sistemas de despliegue rápido, en respuesta a las crecientes tensiones en Europa del Este.
La ABW concluyó que la magnitud y sofisticación de estas operaciones obligan a Polonia a reformar sus estrategias de seguridad interna y cooperación regional para frenar la injerencia extranjera y proteger la estabilidad institucional.




