El Vaticano advirtió este miércoles a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), conocida popularmente como los ‘lefebvrianos’, que la ordenación de nuevos obispos prevista para el 1 de julio sería considerada un «acto cismático» y acarrearía la excomunión de quienes participen.
En un comunicado, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, subrayó que estas consagraciones «carecen de la autorización pontificia correspondiente» y representan una «ofensa grave a Dios».
«Las ordenaciones episcopales anunciadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no cuentan con el mandato del Papa. Este acto constituirá un cisma, y la adhesión formal al mismo es una seria infracción a la ley de la Iglesia, con la consecuencia de excomunión», señala el texto.
La declaración de la Santa Sede responde al desafío de los ‘lefebvrianos’, quienes en febrero reafirmaron su intención de nombrar obispos sin la aprobación del Papa, justificando su decisión por un supuesto «estado de necesidad» para preservar su congregación tradicionalista.
«El Santo Padre continúa orando para que el Espíritu Santo ilumine a los responsables de la FSSPX y los haga reconsiderar esta decisión de gran gravedad», agrega la nota oficial.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X generó un cisma en 1988, cuando su fundador, el arzobispo francés Marcel Lefebvre, consagró a cuatro obispos sin el permiso papal, lo que llevó al Papa Juan Pablo II a excomulgarlos. Posteriormente, Benedicto XVI intentó restablecer el diálogo con este grupo tradicionalista e incluso levantó la excomunión de los prelados involucrados.




