Las autoridades de la República Dominicana informaron este jueves que la aeronave vinculada al mediático caso conocido como “Air Cocaine” no logró venderse durante una subasta pública, debido a la ausencia de interesados en adquirirla.
El avión, un jet ejecutivo modelo Falcon 50, fue incautado tras un operativo realizado en marzo de 2013 en el aeropuerto del balneario turístico de Punta Cana, en el este del país. En aquella intervención se descubrieron 26 maletas repletas de cocaína dentro de la aeronave, sumando un total cercano a los 700 kilogramos de droga. El vuelo tenía como destino Saint-Tropez, en el sur de Francia, una zona reconocida por su atractivo turístico.
El caso alcanzó gran notoriedad internacional e incluso inspiró una miniserie producida por Netflix.
Según explicaron las autoridades, el jet había sido incluido en una subasta de bienes decomisados por delitos relacionados con narcotráfico, lavado de activos y corrupción, con un precio base de aproximadamente 1,59 millones de dólares. No obstante, el lote correspondiente a la aeronave quedó desierto.
En total, de los 143 bienes ofrecidos —incluyendo inmuebles, joyas y vehículos— unos 100 fueron adjudicados, generando ingresos superiores a 9,43 millones de dólares.
María Alonzo, vocera del Instituto Nacional de Custodia y Administración de Bienes Incautados, Decomisados y en Extinción de Dominio, explicó a la agencia AFP que el avión no encontró postores: “El lote del avión privado quedó desierto por falta de oferentes. Entendemos que quizás el bien no resultó atractivo”.
El episodio del “Air Cocaine” sigue siendo uno de los casos de narcotráfico aéreo más conocidos de la última década, tanto por la magnitud del cargamento como por su repercusión mediática internacional.




