El Gobierno de Bolivia expresó este domingo su rechazo a las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien aseguró que el país atraviesa una “insurrección popular” debido a las protestas que exigen la renuncia del mandatario Rodrigo Paz.
A través de un comunicado oficial, la Cancillería boliviana manifestó que las palabras del líder colombiano no representan los lazos de amistad, cooperación y respeto que históricamente han mantenido ambas naciones. Asimismo, pidió respeto al principio de no intervención en los asuntos internos del Estado boliviano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores indicó que cualquier interpretación externa sobre la situación actual podría aumentar la tensión entre los ciudadanos bolivianos. Además, sostuvo que la crisis debe resolverse dentro del marco constitucional y mediante el diálogo democrático.
Las declaraciones de Petro fueron publicadas en su cuenta de X, donde afirmó que Bolivia enfrenta un levantamiento social impulsado por las manifestaciones y bloqueos de carreteras. También señaló que Colombia estaría dispuesta a colaborar en una salida pacífica al conflicto político si recibe una invitación oficial.
Mientras tanto, continúan las movilizaciones lideradas por organizaciones campesinas y sindicatos que rechazan las reformas económicas promovidas por el Gobierno de Rodrigo Paz. Las protestas han provocado bloqueos en varias carreteras y enfrentamientos con fuerzas de seguridad.
El sábado, militares y policías realizaron un operativo para habilitar un corredor humanitario destinado al transporte de combustible y oxígeno medicinal hacia La Paz y El Alto. Sin embargo, el Ejecutivo ordenó posteriormente el retiro de las fuerzas de seguridad para evitar una escalada del conflicto y convocó a una mesa de diálogo.
A las protestas también se sumaron seguidores del expresidente Evo Morales, quienes llegaron a El Alto tras varios días de caminata en apoyo a las movilizaciones sociales.




