El Gobierno de Taiwán aseguró que el presidente William Lai está dispuesto a conversar con el mandatario estadounidense Donald Trump, en un hecho que marcaría un acercamiento inédito entre líderes en funciones de ambas administraciones y que podría generar nuevas fricciones con China.
Según la Cancillería taiwanesa, Lai mantiene su compromiso de preservar la estabilidad en el estrecho de Taiwán, aunque también busca establecer comunicación directa con Trump para abordar la situación regional y reforzar los vínculos entre Taipéi y Washington.
De concretarse el diálogo, el líder taiwanés transmitiría que su Gobierno se mantiene sereno y seguro respecto al equilibrio en la zona, responsabilizando a Pekín de aumentar la presión y poner en peligro la paz regional. Asimismo, insistiría en la necesidad de continuar con el suministro de armamento estadounidense, al considerar que es fundamental para la defensa de la isla y la seguridad del Indo-Pacífico.
Lai también defendería que Taiwán es una nación soberana e independiente, subrayando que ningún país tiene derecho a anexarla. Además, recalcaría que la población taiwanesa apuesta por un sistema democrático y libertades que, afirmó, no deben interpretarse como provocaciones.
Las declaraciones surgen luego de que Trump expresara públicamente su intención de dialogar con Lai y asegurara que trabajará para resolver el “tema de Taiwán”. El republicano hizo estas afirmaciones tras reunirse en China con el presidente Xi Jinping.
Pekín considera a Taiwán una parte inseparable de su territorio y ha incrementado en los últimos años la presión política y militar sobre la isla con el objetivo de avanzar hacia la llamada “reunificación nacional”, uno de los principales proyectos estratégicos del Gobierno chino.
Desde hace más de 70 años, Estados Unidos mantiene un papel clave en la disputa entre ambas partes. Aunque Washington no reconoce diplomáticamente a Taiwán desde 1979, sigue siendo su principal proveedor de armas y mantiene el compromiso de apoyar su defensa ante una posible escalada con China.
El antecedente más recordado ocurrió en 2016, cuando Trump sostuvo una conversación telefónica con la entonces presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, hecho que provocó fuertes críticas por parte del Gobierno chino.




