La embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, ofreció declaraciones durante una entrevista en el podcast Gepiano Podcast, donde abordó aspectos clave de la política exterior estadounidense en el Caribe y la relación con la República Dominicana.
Campos señaló que, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump tras su reelección, la política exterior en la región está orientada a reforzar valores culturales y religiosos compartidos, destacando la afinidad entre ambos países por sus raíces cristianas.
Asimismo, explicó que el objetivo de la actual administración es fortalecer la estabilidad regional mediante una “vecindad más segura”, lo que incluiría mayor cooperación entre países aliados, impulso al comercio y una reducción significativa del narcotráfico en la zona.
La diplomática aseguró que la cooperación entre Estados Unidos y el gobierno dominicano es “estrecha y constante”, especialmente en materia de seguridad y combate al crimen organizado. En ese sentido, destacó la comunicación permanente con el presidente Luis Abinader para coordinar acciones conjuntas contra redes delictivas.
En cuanto al narcotráfico, indicó que existe preocupación por posibles vínculos de ciertos actores con actividades ilícitas, aunque evitó señalar partidos políticos específicos, reiterando que la prioridad es enfrentar estas estructuras sin distinción partidaria.
Sobre el tema migratorio, Campos explicó que Estados Unidos busca agilizar los procesos de repatriación mediante acuerdos con países aliados, como parte de una estrategia para hacer más eficiente el sistema de deportaciones. Este proceso incluiría el apoyo de organizaciones especializadas en la gestión de trámites para facilitar el retorno de migrantes a sus países de origen.
También afirmó que estas medidas buscan desalentar la migración irregular y fortalecer el control fronterizo. No obstante, reconoció que algunas comunicaciones recientes sobre acuerdos migratorios generaron confusión, atribuyéndolo a fallos de coordinación institucional.
En conjunto, sus declaraciones reflejan una agenda enfocada en la cooperación bilateral, el fortalecimiento de la seguridad regional y el endurecimiento de las políticas migratorias entre Estados Unidos y sus socios en el Caribe, especialmente la República Dominicana.




