El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que confía en que el Tribunal Supremo resolverá a favor de mantener la ciudadanía estadounidense por nacimiento, en una decisión prevista para el próximo mes de junio.
Declaraciones en la Casa Blanca
“Esta decisión que debe tomar la Corte Suprema es de enorme trascendencia. Probablemente fallen en mi contra, pues parece que les gusta hacerlo”, afirmó Trump durante una rueda de prensa en el Despacho Oval.
El Supremo debe decidir si es constitucional la orden ejecutiva firmada por Trump el 20 de enero, día de su llegada a la Casa Blanca en su segundo mandato, que limita la ciudadanía automática para hijos de personas sin estatus migratorio permanente o en situación irregular.
Antecedentes legales
Desde 1868, la 14ª Enmienda se ha interpretado en el sentido de que las personas nacidas en territorio estadounidense son ciudadanas, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
Trump cuestionó esa tradición: “Somos el único país del mundo que la tiene. Uno pone un pie en nuestro país y, de repente, se convierte en ciudadano, siempre y cuando haya entrado de cierta manera”, lamentó.
El mandatario vinculó la ciudadanía por nacimiento con un “desastre económico” para Estados Unidos y aseguró que “terminaremos con un 25 % de las personas que ingresan a nuestro territorio obteniendo la ciudadanía por derecho de nacimiento, y no tendremos ningún tipo de control”.
Críticas al Supremo
Trump aprovechó el tema para cargar contra los jueces del Supremo: “Francamente, no estoy satisfecho con algunas de sus decisiones”, dijo.
Añadió que si el tribunal ratifica la ciudadanía por nacimiento, “le habrá prestado un pésimo servicio a los Estados Unidos de América, tal como ya lo hizo al costarnos 149,000 millones de dólares en aranceles, al dictaminar que debíamos hacer las cosas de una manera distinta”.
Contexto político
La orden ejecutiva de Trump ha generado un intenso debate jurídico y político, pues cuestiona un principio constitucional vigente desde hace más de 150 años. El fallo del Supremo, previsto para junio, podría redefinir el alcance de la ciudadanía en Estados Unidos y marcar un precedente en materia migratoria.




