En la era de la inteligencia artificial y el teletrabajo, el acceso a Internet dejó de ser un lujo para convertirse en un derecho habilitador de salud, educación y empleo. Sin embargo, un reciente estudio titulado Desigualdad en el acceso a Internet fijo: un análisis territorial para la República Dominicana revela que la conectividad en el país no solo es escasa en términos absolutos, sino también fragmentada.
Brecha nacional
Según el análisis, en el 87.5 % del territorio nacional, apenas entre 5 y 6 hogares de cada 10 cuentan con conexión fija. La investigación, realizada por el profesor Wilson Ramírez, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), advierte que, de mantenerse el ritmo de crecimiento actual, la mayoría de las provincias tardarían entre 11 y 20 años en alcanzar la conectividad plena (un servicio por cada hogar).
Polos y rezagos
El estudio identifica una marcada diferencia entre los “polos de conectividad” y las zonas de mayor rezago.
- El Distrito Nacional lidera con una densidad de penetración del 26 %.
- Le sigue La Altagracia, con 15 %.
- En el extremo opuesto, la provincia Independencia apenas alcanza un 1.60 %, lo que significa que por cada 100 personas, ni siquiera dos tienen acceso a un contrato de Internet en su hogar.
Esta diferencia de 24.66 puntos porcentuales entre la zona más conectada y la menos favorecida evidencia que el lugar de nacimiento de un dominicano determina drásticamente su acceso a las herramientas del siglo XXI.
El Índice Ana-Mari
Una de las contribuciones más relevantes del profesor Ramírez es la creación del Índice Ana-Mari, que va más allá de las métricas tradicionales. Este índice permite identificar “zonas frágiles con potencial”, es decir, territorios que hoy están rezagados pero cuentan con una población creciente que demanda conexión.
El estudio señala que estas zonas requieren un incremento del 21.8 % en el acceso per cápita para alcanzar niveles mínimos de equidad. Además, confirma que las provincias con baja penetración tienden a agruparse geográficamente, creando grupos de exclusión que requieren planes nacionales escalonados y subsidios focalizados.
Hoja de ruta diferenciada
El documento propone estrategias específicas según la realidad de cada territorio:
- Polos estables (Distrito Nacional, La Romana): optimizar la infraestructura existente y acelerar el despliegue de tecnologías de vanguardia como el 5G, priorizando calidad y velocidad.
- Territorios emergentes (Elías Piña, Pedernales): reducir barreras regulatorias para incentivar la entrada de nuevas operadoras que compitan por una demanda insatisfecha.
- Zonas críticas de rezago (Independencia, Bahoruco): intervención estatal directa, con incentivos fiscales agresivos y subsidios a la demanda para llevar el servicio a donde el mercado no llega.
Conectividad como prioridad nacional
El estudio concluye que, si la República Dominicana aspira a una verdadera inclusión social, la inversión en infraestructura tecnológica y políticas públicas orientadas a la conectividad deben ser tan prioritarias como la construcción de carreteras.
“La conectividad universal no es inmediata”, advierte el documento, subrayando que sin una intervención decidida, el futuro digital de millones de dominicanos seguirá avanzando a una velocidad demasiado lenta.




