Durante su llegada a la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN, Rubio explicó que el despliegue militar estadounidense se encuentra en constante evaluación debido a las responsabilidades globales del país.
“Estados Unidos mantiene obligaciones internacionales que requieren revisar continuamente dónde se ubican nuestras fuerzas. No es una acción de castigo, sino un proceso habitual”, expresó el funcionario.
Sin embargo, Rubio reconoció el descontento del presidente Donald Trump con algunos miembros de la Alianza Atlántica por la reacción mostrada ante las operaciones militares de EE.UU. en Oriente Medio. Según indicó, este tema será debatido próximamente entre los líderes de la OTAN durante la cumbre prevista para los días 7 y 8 de julio en Ankara.
En medio de estas tensiones, Trump anunció recientemente el envío de 5,000 soldados a Polonia, luego de haber suspendido anteriormente un despliegue menor de efectivos hacia ese país. Asimismo, confirmó la retirada de 5,000 militares estadounidenses estacionados en Alemania, decisión que surge tras las críticas del canciller alemán Friedrich Merz a la postura de Washington en las negociaciones relacionadas con Irán.
Rubio calificó la reorganización militar como un proceso “positivo y productivo”, destacando que se realiza en coordinación con los aliados europeos con el objetivo de fortalecer la cooperación y alcanzar acuerdos beneficiosos para todas las partes involucradas.
El jefe de la diplomacia estadounidense también subrayó la necesidad de reforzar la industria de defensa de la OTAN. Señaló que actualmente los países aliados no cuentan con la capacidad suficiente para fabricar municiones al ritmo que exigen los desafíos futuros.
“Es un asunto prioritario en el que debemos trabajar juntos, no solo para aumentar la producción, sino también para mejorar la interoperabilidad entre los miembros de la alianza”, concluyó Rubio.




