Un atentado con explosivos contra un tren de pasajeros en la ciudad de Quetta, en el oeste de Pakistán, provocó la muerte de al menos 29 personas y dejó a otras 102 heridas, según confirmaron fuentes policiales.
La detonación ocurrió en las vías férreas, cerca del cruce de Chaman Phatak, un paso ferroviario situado en la conflictiva región de Baluchistán, a unos 125 kilómetros de la frontera con Afganistán.
De acuerdo con las autoridades, la explosión impactó a un tren lanzadera que se dirigía desde Quetta hacia una zona vinculada a instalaciones militares. La fuerza del estallido fue tan intensa que provocó el descarrilamiento de la locomotora y de tres vagones, dos de los cuales volcaron. Además, la onda expansiva dañó vehículos estacionados cercanos y rompió ventanas de edificaciones en los alrededores.
El ministro federal de Ferrocarriles calificó el hecho como un “acto cobarde de terrorismo” y lo atribuyó a supuestas “fuerzas hostiles” que operarían desde Afganistán con apoyo externo. Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría del ataque.
En la región de Baluchistán operan desde hace años movimientos insurgentes separatistas, entre ellos el Ejército de Liberación de Baluchistán, que acusa al gobierno central de explotar los recursos naturales sin beneficiar a la población local.
A esta situación se suma la actividad del Tehreek-e-Taliban Pakistan, conocido como TTP, un grupo islamista armado con presencia en distintas zonas del país.
Las autoridades paquistaníes mantienen abierta la investigación para determinar las causas exactas de la explosión y dar con los responsables de uno de los ataques más graves registrados recientemente en la región.




