La Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud) informó este lunes que ya se han registrado al menos 220 muertes sospechosas vinculadas al brote de ébola en la República Democrática del Congo, junto a más de 900 casos en investigación, lo que evidencia una rápida expansión de la epidemia.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la situación es crítica y que la respuesta sanitaria intenta ponerse al día frente a un brote que avanza con rapidez. Señaló que la organización está ampliando de forma urgente sus operaciones, aunque reconoció que, por ahora, la epidemia supera la capacidad de contención.
Como parte de la respuesta internacional, Tedros confirmó que viajará este martes al país africano junto al director del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, con el objetivo de reforzar la coordinación sanitaria en las zonas afectadas.
El brote afecta principalmente a las provincias de Ituri y Kivu del Norte, regiones marcadas además por conflictos armados y desplazamientos masivos de población, lo que dificulta las labores de control epidemiológico. Las autoridades sanitarias alertan que en la última semana se han registrado incidentes de seguridad en centros de salud, en medio de una creciente desconfianza hacia equipos extranjeros.
Otro factor que complica la respuesta es la ausencia de vacunas y tratamientos aprobados para la cepa Bundibugyo, cuya letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, según la OMS. La organización ha intensificado la investigación de contramedidas médicas, incluyendo el desarrollo de vacunas, terapias y pruebas diagnósticas.
El organismo internacional declaró el 17 de mayo el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, debido a su rápida propagación. Además, elevó el nivel de riesgo dentro de la RDC de “alto” a “muy alto”, mientras que en la región del África subsahariana se mantiene en nivel “alto” y a escala global en “bajo”.
El virus, que se transmite por contacto directo con fluidos corporales infectados, provoca fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Este es el decimoséptimo brote registrado en la RDC desde la detección del virus en 1976.
La situación también se ha extendido a Uganda, donde ya se reportan siete casos confirmados, incluidos contagios entre personal sanitario. Las autoridades de salud ugandesas informaron que los pacientes están recibiendo tratamiento y que se mantiene la vigilancia de todos los contactos relacionados.
Mientras tanto, agencias de salud africanas advierten que hasta diez países del continente están en alto riesgo debido a su cercanía geográfica con las zonas afectadas, lo que mantiene en alerta a toda la región.




