El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha establecido una condición decisiva para avanzar en un eventual acuerdo de paz con Irán: que varios aliados estratégicos de Washington en Oriente Medio normalicen relaciones diplomáticas con Israel mediante los llamados Acuerdos de Abraham.
Durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca, Trump señaló que no considera conveniente cerrar un pacto con Teherán si países como Arabia Saudí o Catar no se incorporan a este proceso de normalización. Según el mandatario, estos socios “deben” dar ese paso como una señal relevante para la estabilidad regional.
La propuesta también fue discutida en una conversación reciente con líderes de Arabia Saudí, Baréin, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán y Turquía, en el contexto de las negociaciones indirectas que buscan reducir tensiones con Irán.
En paralelo, Estados Unidos e Irán han intensificado contactos a través de mediadores con el objetivo de alcanzar un entendimiento que permita poner fin al conflicto iniciado en febrero y reabrir rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la administración estadounidense ha ampliado el marco de negociación al incluir la cuestión de las relaciones entre países árabes e Israel.
La posible adhesión de Arabia Saudí sería un cambio geopolítico de gran alcance en la región, debido a su peso político y económico. No obstante, el gobierno saudí mantiene que cualquier avance hacia la normalización dependerá de progresos concretos hacia la creación de un Estado palestino.
Los Acuerdos de Abraham, impulsados durante el primer mandato de Trump (2017-2021), ya permitieron la normalización de relaciones entre Israel y países como Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, redefiniendo parte del mapa diplomático de Oriente Medio.




