Rusia aseguró este miércoles haber repelido uno de los mayores ataques aéreos con drones lanzados por Ucrania desde el inicio de la guerra, luego de que más de 350 aeronaves no tripuladas fueran dirigidas contra Moscú, San Petersburgo y otras regiones del país.
El Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos interceptaron y destruyeron 354 drones durante la madrugada sobre quince regiones, además de la península de Crimea y el mar de Azov. Las autoridades señalaron que la ofensiva provocó daños en varias infraestructuras y dejó personas heridas, aunque no precisaron cifras oficiales.
En San Petersburgo y la región de Leningrado se registraron algunos de los ataques más significativos. Según funcionarios locales, varias instalaciones consideradas estratégicas fueron alcanzadas, mientras que las defensas aéreas lograron derribar decenas de drones que se dirigían hacia la zona.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que entre los objetivos atacados se encontraba una terminal petrolera en San Petersburgo, una base militar en Kronstadt y una fábrica vinculada a la producción de armamento en la región de Tambov. El mandatario destacó que algunas de estas instalaciones se encuentran a más de 1.000 kilómetros de la frontera ucraniana.
La ofensiva también afectó las operaciones aéreas. El aeropuerto internacional de Púlkovo, en San Petersburgo, suspendió temporalmente sus actividades, provocando retrasos y desvíos de vuelos. En Moscú, las autoridades reportaron la destrucción de 22 drones que se aproximaban a la capital, mientras que varios aeropuertos interrumpieron sus operaciones por razones de seguridad.
El ataque ocurrió apenas 24 horas después de una intensa ofensiva rusa con misiles y drones contra instalaciones militares e infraestructura crítica en Kiev y otras regiones de Ucrania, reflejando la creciente escalada del conflicto entre ambos países.
Además, autoridades prorrusas de Donetsk denunciaron que un dron ucraniano impactó un autobús de pasajeros en la ciudad de Yenákievo, dejando al menos siete muertos y once heridos. Moscú acusó a Kiev de atacar rutas logísticas clave que conectan Crimea con el territorio continental ruso.
En las últimas semanas, Ucrania ha incrementado sus operaciones contra infraestructuras estratégicas y corredores de suministro rusos, una estrategia que busca dificultar el abastecimiento de las fuerzas rusas desplegadas en el frente de combate.




