La Paz, Bolivia. Tras varios meses de tensiones, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el vicepresidente Edmand Lara, quien se ha declarado opositor al Gobierno, se reunieron este miércoles para abordar los conflictos sociales que sacuden al país.
El encuentro tuvo lugar en el Legislativo, a invitación de Lara, también titular del Congreso, y contó con la presencia de los presidentes del Senado, Diego Ávila, y de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, así como de los jefes de bancada de las principales fuerzas políticas.
Horas antes, Paz destacó la iniciativa de Lara, señalando que “coordinar es la manera adecuada de actuar”. Aunque inicialmente se había contemplado que el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, asistiera en su lugar, el mandatario decidió acudir personalmente. Según la convocatoria, el objetivo del diálogo era “identificar puntos de consenso que permitan atender las preocupaciones sociales y promover el desarrollo del país”.
Tras la reunión, Lara agradeció a los legisladores por sus esfuerzos para que “el diálogo sea la vía para resolver el conflicto” y aseguró que Paz se comprometió a “agotar todas las instancias de conversación antes de declarar un estado de excepción”. Asimismo, indicó que el Gobierno respondió a las demandas de la Federación de Campesinos de La Paz Tupac Katari, que desde mayo mantiene bloqueos en carreteras.
El vicepresidente enfatizó que tanto el Ejecutivo como el Legislativo están “firmes en la defensa de la Constitución y la democracia” y que seguirán promoviendo la negociación como mecanismo de pacificación.
El distanciamiento entre Paz y Lara se remonta a los primeros meses de gestión. Lara se declaró en “oposición constructiva” apenas un mes después de asumir, criticando la exclusión que percibe en la administración. Por su parte, Paz aprobó un decreto que le permite gobernar mediante instrumentos digitales incluso cuando se encuentre fuera del país, sin necesidad de delegar temporalmente el poder al vicepresidente.
Los conflictos actuales, impulsados por campesinos de La Paz, la Central Obrera Boliviana y sectores vinculados al expresidente Evo Morales, han generado bloqueos que afectan el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, provocando la muerte de diez personas, siete de ellas directamente vinculadas a la falta de atención médica durante los cortes de ruta.




