El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este viernes la existencia de serias deficiencias en el sistema judicial a raíz del caso de la desaparición de Lyhanna, una niña de 11 años en el suroeste de Francia, un hecho que ha conmocionado al país.
“Está claro que hay fallos y no podemos ignorarlos. Ahora debemos aclararlos”, afirmó Macron durante una visita oficial a Montenegro.
El cuerpo de una menor, cuya identidad y vestimenta podrían coincidir con Lyhanna, fue hallado en una explotación agrícola en Puycasquier, cerca del lugar donde desapareció, aunque se esperan los resultados de la autopsia para confirmarlo.
El principal sospechoso, Jérôme Barella, de 41 años, había sido denunciado previamente en varias ocasiones por presunta violencia sexual contra menores, pero nunca fue interrogado a tiempo. El presidente reconoció que el sistema no actuó como debería: “No podemos mirar a la familia y decir que todo funcionó bien, porque no es cierto. Estoy consternado por lo ocurrido”, dijo.
El caso ha provocado una fuerte reacción institucional. El primer ministro convocó a los ministros de Interior y Justicia para evaluar la situación, mientras que la fiscalía anunció reuniones con todos los fiscales generales del país. Desde el ministerio de Justicia se denunciaron “fallos graves e inaceptables” en la gestión de las denuncias contra el sospechoso.
Lyhanna desapareció el 29 de mayo tras salir de su escuela en Fleurance y subirse supuestamente al vehículo del acusado, quien era conocido de la familia. Aunque Barella niega los hechos, los investigadores encontraron numerosas contradicciones en su versión.
Este caso ha reabierto el debate en Francia sobre la efectividad de la protección de menores y la capacidad del sistema judicial para responder a denuncias de delitos sexuales repetidos.




