Al inicio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, se reportaron nuevamente retrasos por la falta de material electoral en ciertas mesas, a pesar de que el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, había asegurado minutos antes que todo estaba listo.
A media hora del inicio de la jornada, programada para las 7:00 a.m. (12:00 GMT), algunos locales aún carecían de los elementos necesarios para atender a los votantes. Aunque la incidencia fue menor que en la primera vuelta del 12 de abril —cuando la escasez afectó de forma significativa a colegios en Lima—, en ciertos centros las listas de electores y las papeletas llegaron pocos minutos antes de la apertura, retrasando la instalación de las mesas, según indicaron autoridades electorales a medios nacionales.
Tras los problemas ocurridos en abril, cuando varios colegios en Lima abrieron con hasta cinco horas de demora y trece locales comenzaron a funcionar al día siguiente —un hecho sin precedentes en el país—, el JNE había enfatizado la necesidad de garantizar la entrega oportuna del material electoral en todo el territorio nacional.
Estos inconvenientes alimentaron las denuncias de fraude sin evidencias presentadas por el candidato de ultraderecha Rafael López Aliaga, quien argumenta que sus votantes se vieron afectados, principalmente en Lima, su principal bastión, especialmente tras quedar fuera de la segunda vuelta por apenas 21.000 votos.
Durante la inauguración de la jornada, Roberto Burneo reiteró que el material electoral ya estaba disponible en la totalidad de los centros de votación y descartó que se repitiera la situación de la primera vuelta.
En esta segunda vuelta, se enfrentan la derechista Keiko Fujimori, heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), y el izquierdista Roberto Sánchez, aliado y representante del expresidente Pedro Castillo (2021-2022). Más de 27,3 millones de peruanos están convocados a elegir al próximo mandatario para el período 2026-2031, que marcará la designación del noveno presidente del país en la última década, en medio de una prolongada inestabilidad política marcada por destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.




