Un eventual acuerdo entre Cuba y Estados Unidos que abra la vía a los cambios políticos y económicos exigidos por Washington podría incluir concesiones de ambas partes, incluso decisiones impopulares dentro del exilio cubano, señalaron este martes varios expertos en un panel del Diálogo Interamericano.
El politólogo José Cárdenas afirmó que, en medio de la escalada de presión de la Administración de Donald Trump sobre La Habana, “habrá decisiones que probablemente tome el Gobierno republicano que no dejarán satisfechos a todos dentro de la comunidad cubanoestadounidense”. Añadió que el objetivo final debe ser “una transición estable y pacífica hacia algo mucho mejor”.
Concesiones en debate
La especialista en política exterior e inmigración, Emily Mendrala, coincidió en que un acuerdo “podría implicar concesiones por ambas partes”. Enumeró las exigencias de Washington: liberación de presos políticos, reducción de la presencia de Rusia y China en la isla, y apertura de la economía cubana. A cambio, EE.UU. podría flexibilizar sanciones y permitir la reanudación del flujo de petróleo cortado en enero por Trump, medida que agravó la crisis humanitaria en Cuba.
Punto de inflexión
El investigador Ricardo Torres, de la American University, advirtió que “nos estamos acercando a un punto de inflexión en lo que respecta a Cuba”. Recordó que “los sistemas económicos centralizados no funcionan” y que incluso aliados como China y Vietnam los abandonaron hace tiempo. “El pueblo cubano merece escuchar eso de su Gobierno: este sistema no funciona. A nivel político, necesitamos un sistema que permita la rendición de cuentas”, subrayó.
En las últimas semanas, ambos países han mantenido contactos diplomáticos, de inteligencia y militares, aunque sin resultados públicos. La reciente acusación penal contra Raúl Castro, las sanciones contra Miguel Díaz-Canel y la amenaza de represalias contra inversores extranjeros han endurecido la retórica de La Habana.
Los analistas coincidieron en que, pese a la tensión, no es plausible una intervención militar estadounidense, pero sí un escenario de negociación con concesiones mutuas que podría redefinir la relación bilateral.




