El Tribunal Penal Especial (CPS) de la República Centroafricana comenzó este martes el juicio en ausencia del exmandatario François Bozizé, acusado de cometer presuntos crímenes contra la humanidad durante su gobierno entre 2003 y 2013.
Bozizé enfrenta cargos relacionados con tortura, asesinatos, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas que habrían sido cometidos por miembros de la Guardia Presidencial y otros cuerpos de seguridad entre 2009 y 2013. La organización Amnistía Internacional destacó que el proceso representa un esfuerzo para combatir la impunidad y garantizar justicia para las víctimas.
Sin embargo, la organización criticó que el exgobernante sea juzgado sin estar presente y pidió que sea capturado, extraditado y llevado ante el tribunal para enfrentar personalmente las acusaciones.
En el mismo proceso también son juzgados tres antiguos altos mandos militares cercanos a Bozizé: Eugène Ngaikosset, Vianney Semndiro y Firmin Junior Danboy. Los tres permanecen en prisión preventiva y están acusados de delitos como asesinato, desaparición forzada y tortura.
El CPS, creado en 2015 con respaldo de la Organización de las Naciones Unidas, emitió en abril de 2024 una orden internacional de arresto contra Bozizé por los supuestos abusos cometidos durante su mandato.
El expresidente llegó al poder en 2003 mediante un golpe de Estado y fue derrocado en 2013 por una rebelión armada, lo que provocó su salida del país. Actualmente reside en Guinea-Bisáu. En 2023, otro tribunal centroafricano ya lo había condenado en ausencia a cadena perpetua con trabajos forzados por delitos como conspiración, rebelión y amenazas contra la seguridad nacional.
La República Centroafricana atraviesa una prolongada crisis de violencia desde finales de 2012, cuando la coalición rebelde Séléka tomó la capital, Bangui, y puso fin al gobierno de Bozizé. Desde entonces, los enfrentamientos han dejado miles de muertos y cientos de miles de personas desplazadas.
Aunque se han firmado distintos acuerdos de paz, la inseguridad continúa afectando al país, que depende del apoyo internacional mediante la misión de la ONU en la República Centroafricana (Minusca) y la cooperación militar con países como Rusia y Ruanda.




