El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura hizo un llamado a fortalecer los sistemas agroalimentarios del continente americano, destacando que esta acción es clave para garantizar la disponibilidad de alimentos y la seguridad alimentaria a nivel mundial.
El director general del organismo, Muhammad Ibrahim, advirtió que lo que ocurre en las Américas tiene un impacto directo en el resto del planeta, influyendo en los precios internacionales, el comercio global, las cadenas de suministro y hasta en la estabilidad energética y ambiental.
“El continente americano no solo es un gran productor y exportador de alimentos, sino también un pilar fundamental de la estabilidad alimentaria global”, señaló durante su participación en la Conferencia Mundial 2026 de IFAMA, celebrada en Cork, Irlanda.
De acuerdo con datos del IICA, América Latina y el Caribe se posicionan como la principal región exportadora neta de alimentos del mundo, con cerca del 23 % de las exportaciones agroalimentarias globales y aproximadamente el 13 % del valor neto de la producción agrícola y pesquera mundial. Además, lidera mercados estratégicos como la soja, el maíz, la carne bovina y avícola, el café, el azúcar, las frutas, la pesca, los productos forestales y los biocombustibles.
Ibrahim advirtió que el futuro del sector no puede depender únicamente de expandir tierras de cultivo o aumentar insumos, sino de elevar la productividad y el valor agregado por hectárea, trabajador, agua, fertilizante y energía, reduciendo así la presión sobre los recursos naturales como bosques, suelos y biodiversidad.
Asimismo, subrayó el papel decisivo de la ciencia, la tecnología y la innovación para transformar la agricultura regional, pasando de producir más a producir mejor, y de exportar materias primas a generar productos de mayor valor.
El funcionario destacó que el reto actual es avanzar hacia una transformación sistémica del sector agroalimentario, lo que requiere inversión a largo plazo, mayor fortalecimiento de la investigación, mejores regulaciones, infraestructura digital, financiamiento, extensión agrícola y mayor cooperación regional.
Finalmente, indicó que la región tiene el potencial de expandir su aporte a la bioeconomía mediante la producción de bioenergía, biomateriales, bioinsumos y servicios ecosistémicos, siempre que estos recursos se gestionen de forma sostenible con apoyo de la ciencia, la innovación y el uso responsable de los recursos naturales.




