Europa atraviesa un episodio extremo de altas temperaturas que está alterando la vida diaria de millones de personas, generando emergencias sanitarias, récords históricos y la suspensión de eventos en varios países. La situación se mantiene crítica en gran parte del continente, donde el calor intenso ha llevado a autoridades a activar alertas máximas.
En Francia, las autoridades han cancelado la Marcha del Orgullo de París y el festival Solidays debido al riesgo de colapso de los servicios de emergencia ante el aumento de atenciones médicas. También se han suspendido otros eventos masivos, como el Orgullo de Lyon. El país enfrenta además una presión hospitalaria creciente, con un aumento de llamadas de emergencia y miles de intervenciones adicionales de los bomberos. Desde el inicio de la ola de calor, 55 personas han fallecido por ahogamiento, una cifra que preocupa a las autoridades sanitarias.
El gobierno francés ha pedido prudencia a la población, evitando actividades físicas en las horas de mayor calor y priorizando la atención a personas vulnerables, especialmente quienes viven solos o en residencias. Aunque se espera un leve descenso de temperaturas, las autoridades advierten que el impacto en hospitales continuará durante varios días.
En Reino Unido, la situación también es crítica. La red ferroviaria ha recomendado evitar los viajes en tren debido al riesgo de deformaciones en las vías, fallos eléctricos e incendios en zonas cercanas a las líneas. En ciudades como Londres y el sureste del país se han registrado temperaturas cercanas a los 38 °C, con una alerta roja activa por tercer día consecutivo. Además, se han alcanzado récords recientes de calor para el mes de junio.
Por su parte, Países Bajos vive uno de los episodios más extremos de su historia reciente, con temperaturas que han llegado a los 40 °C y una alerta roja sin precedentes. El calor ha obligado a cerrar escuelas, suspender actividades y reducir servicios de trenes. Incluso las noches han sido excepcionalmente cálidas, con registros que no bajan de los 24 °C, algo inusual en el país.
En Alemania, las previsiones apuntan a temperaturas superiores a los 40 °C durante el fin de semana, con picos que podrían alcanzar los 42 o 43 °C en algunas regiones. Ya se han cancelado eventos al aire libre y se han emitido advertencias por la falta de climatización en infraestructuras sensibles como hospitales.
Un estudio de World Weather Attribution advierte que cerca del 45 % de las ciudades europeas ya han alcanzado o están cerca de superar sus máximos históricos de estrés térmico, lo que confirma la magnitud de una ola de calor que sigue extendiéndose y generando impactos en la salud, el transporte y la vida cotidiana en todo el continente.




