En las áreas más afectadas por los recientes terremotos en la región costera de La Guaira, en Venezuela, el ambiente se ha vuelto cada vez más crítico debido al fuerte olor a descomposición que emana de los cuerpos que aún permanecen bajo los escombros de edificios colapsados.
El país fue sacudido el pasado miércoles por dos potentes sismos de magnitudes 7,2 y 7,5, que han dejado hasta el momento un saldo aproximado de 920 fallecidos y 3.360 heridos. La mayoría de las víctimas se concentra en La Guaira, zona cercana a Caracas, considerada el epicentro de la tragedia.
La magnitud del desastre ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades en un país poco habituado a este tipo de emergencias. Habitantes de las zonas afectadas denuncian retrasos en la llegada de la ayuda humanitaria e incluso la ausencia de asistencia en algunos sectores completamente devastados.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez recorrió algunas de las zonas más golpeadas, mientras equipos de rescate internacionales comenzaron a llegar desde países como República Dominicana, El Salvador, México y Estados Unidos. Sin embargo, en comunidades como Playa Grande, la ayuda aún no se ha materializado de forma efectiva.
Los testimonios de sobrevivientes reflejan la desesperación y la falta de recursos básicos. Algunos afectados relatan que han tenido que trasladar a familiares heridos en condiciones precarias, además de denunciar la escasez de insumos médicos en hospitales públicos y las dificultades para recibir atención.
La situación sanitaria es alarmante. Los residentes solicitan con urgencia mascarillas debido a los intensos olores en el ambiente, mientras otros continúan intentando remover escombros pese al riesgo de nuevos derrumbes por la inestabilidad de las estructuras.
Los sismos también causaron daños en otras regiones del país, incluida Caracas, donde varios edificios residenciales colapsaron parcialmente.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó que además de los fallecidos y heridos, se registran al menos 172 personas atrapadas y más de 3.000 damnificados. También señaló que unas 383 edificaciones resultaron gravemente afectadas, principalmente en La Guaira.
Las autoridades han exhortado a la población a no trasladarse hacia las zonas más afectadas para evitar congestiones que dificulten las labores de rescate, y han pedido canalizar la ayuda a través de centros de acopio habilitados en Caracas. Mientras tanto, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana continúa desplegada en la región para apoyar las operaciones de emergencia y mantener el orden público.




