El primer ministro de Moldavia, Alexandru Munteanu, presentó este viernes su renuncia al cargo, luego de reunirse con la presidenta Maia Sandu y en un contexto marcado por las críticas a su gestión frente a la crisis económica que atraviesa el país.
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Munteanu confirmó el fin de su mandato y explicó que tomó la decisión al considerar que ya no podía desempeñar sus funciones de acuerdo con sus principios y convicciones. Asimismo, aseguró que continuará sirviendo a Moldavia desde cualquier responsabilidad que asuma, tanto en el sector público como en el privado.
La dimisión se produce después de que diversos medios informaran sobre una tensa reunión entre el ahora exjefe de Gobierno y la mandataria Maia Sandu, en la que, según reportes, se registraron fuertes desacuerdos.
Los rumores sobre su salida del Ejecutivo circulaban desde mayo, aunque en ese momento la presidenta había descartado su renuncia y anunció que el Gobierno preparaba un plan para impulsar el crecimiento económico y continuar con las reformas.
La administración de Munteanu también enfrentó un creciente descontento ciudadano. Una encuesta divulgada por IMAS en febrero reveló que cerca del 40 % de los consultados evaluó negativamente su gestión, mientras que otro grupo consideró que el Gobierno no logró generar cambios significativos en el país.
Además, medios locales señalaron que parte de los negocios de Munteanu estarían vinculados a un abogado chipriota sancionado internacionalmente tras la invasión rusa de Ucrania, quien también habría prestado servicios financieros al oligarca ruso Alisher Usmánov, aliado del Kremlin. Estas revelaciones incrementaron la presión sobre el entonces primer ministro antes de anunciar su salida del cargo.




