Los investigadores federales descartaron de manera preliminar que una falla del motor provocara el accidente del avión de paracaidismo ocurrido el mes pasado en Misuri, en el que murieron las 12 personas a bordo, incluidos varios paracaidistas experimentados.
De acuerdo con un informe divulgado por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) y citado por la agencia AP, las inspecciones iniciales no hallaron evidencia de desperfectos mecánicos previos al impacto ni irregularidades en el motor que impidieran el funcionamiento normal de la aeronave.
Motor en funcionamiento
El reporte indica que el motor del avión turbohélice monomotor aparentemente seguía generando potencia cuando ocurrió el accidente, registrado poco después del despegue el 14 de junio, en un día con condiciones meteorológicas favorables.
“Me sorprendió que determinaran que el motor estaba generando energía”, comentó Jeff Guzzetti, presidente de Guzzetti Aviation Risk Discovery y consultor en seguridad aérea. “Al principio pensé que se trataba de un posible problema con el motor y que el piloto había estado intentando regresar al aeropuerto”.
Hallazgos mecánicos
La NTSB informó que una muestra del combustible extraída del camión cisterna utilizado antes del vuelo no presentaba sedimentos ni contaminación. Además, la revisión de los registros operativos de la empresa Skydive Kansas City determinó que la aeronave cumplía con los límites de peso y balance permitidos.
El informe preliminar tampoco identificó preocupaciones relacionadas con las condiciones meteorológicas ni con la experiencia del piloto, quien acumulaba más de 4,100 horas de vuelo y trabajaba en su segunda temporada consecutiva con la empresa.
Pérdida de sustentación
El accidente ocurrió aproximadamente una hora al sur de Kansas City. Según la NTSB, el Boeing 750XL de Pacific Aerospace despegó del aeropuerto Butler Memorial con un piloto y 11 paracaidistas a bordo.
Durante el ascenso inicial, el avión comenzó a girar gradualmente hacia la izquierda hasta que las alas quedaron casi perpendiculares al suelo, antes de precipitarse con la nariz hacia abajo e incendiarse. Guzzetti explicó que esa posición hizo que las alas perdieran la sustentación necesaria para mantener la aeronave en vuelo, por lo que la investigación deberá determinar qué originó esa maniobra.
El incendio posterior destruyó gran parte de la estructura del avión, incluida la cabina, el compartimento de pasajeros y el sistema de combustible.
Investigación en curso
Algunos familiares de las víctimas presenciaban la actividad desde el aeropuerto cuando ocurrió el accidente. Entre los fallecidos se encontraba Jen Sharp, directora de tecnología de la Asociación de Paracaidismo de Estados Unidos.
La investigación permanece abierta y el informe final podría tardar un año o más en completarse. La NTSB ha advertido anteriormente que el mantenimiento deficiente suele ser un factor recurrente en accidentes de aeronaves utilizadas para paracaidismo y ha cuestionado la supervisión de este tipo de operaciones por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Sin embargo, la Asociación de Paracaidismo de Estados Unidos sostuvo que Skydive Kansas City cumplía con todos los requisitos de mantenimiento establecidos por la FAA y los estándares de seguridad de la organización.




