El Gobierno de Canadá anunció la elección de la compañía alemana Thyssenkrupp Marine Systems como proveedor preferente para la construcción de la nueva flota de submarinos de la Armada canadiense, un proyecto considerado como la mayor compra militar en la historia del país.
El anuncio fue realizado por el primer ministro Mark Carney desde la base naval de Halifax, antes de su participación en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Ankara. Las autoridades canadienses informaron que iniciarán negociaciones con la empresa alemana para definir los contratos del Proyecto Canadiense de Submarinos de Patrulla (CPSP), con la intención de finalizar el acuerdo antes de 2027.
El plan contempla la adquisición de hasta 12 submarinos que sustituirán a la actual flota de la clase Victoria, ya considerada antigua. Ottawa espera recibir las primeras cuatro unidades a partir de 2034, adelantando los tiempos previstos inicialmente. En caso de que las negociaciones con la compañía alemana no lleguen a un acuerdo, Canadá podría considerar como alternativa a la empresa surcoreana Hanwha Ocean.
La nueva flota tendrá como objetivo reforzar la vigilancia y la protección de las aguas canadienses en el Atlántico, el Pacífico y el Ártico, una zona que ha aumentado su relevancia estratégica debido al deshielo y al creciente interés militar de diferentes países.
Los submarinos elegidos pertenecen al modelo 212CD, desarrollado por Alemania y Noruega. De acuerdo con el Gobierno canadiense, estas unidades cuentan con tecnología avanzada para reducir su detección, operar en condiciones extremas del Ártico, realizar misiones de vigilancia, apoyar operaciones especiales y trabajar junto a fuerzas aliadas de la OTAN.
Aunque Ottawa no reveló el valor exacto del contrato, estimaciones de medios canadienses señalan que la compra podría rondar los 30.000 millones de dólares canadienses. Sumando mantenimiento, operación y futuras mejoras, la inversión total podría alcanzar aproximadamente los 50.000 millones.
La decisión representa además un acercamiento estratégico entre Canadá y Europa en materia de defensa, al elegir una plataforma utilizada por Alemania y Noruega. El proyecto forma parte de los esfuerzos del Gobierno canadiense para modernizar sus fuerzas armadas y fortalecer su capacidad de respuesta ante los nuevos desafíos de seguridad internacional.




