Una nueva planta de producción de moscas estériles en Chiapas se perfila como una pieza clave para combatir el gusano barrenador y recuperar la confianza de Estados Unidos para reabrir la frontera a las exportaciones de ganado mexicano.
El proyecto, desarrollado con inversión conjunta de México y Estados Unidos, comenzó operaciones en el municipio de Metapa de Domínguez, donde ya se recibió el primer material biológico necesario para iniciar la reproducción de la colonia de insectos.
El coordinador del proyecto, Humberto Gómez Velásquez, explicó que la meta es alcanzar una producción semanal de 100 millones de moscas estériles, cantidad que permitiría fortalecer la estrategia de erradicación de la plaga y facilitar la reanudación del comercio ganadero con el país vecino.
La estrategia contempla liberar moscas estériles en distintas zonas del norte de México y el sur de Estados Unidos para reducir la reproducción del gusano barrenador, un parásito que afecta principalmente al ganado al alimentarse del tejido vivo de los animales.
Según las autoridades, la planta comenzó sus actividades el pasado 28 de junio y se espera que para mediados de julio alcance una producción inicial de 28 millones de moscas estériles por semana. Posteriormente, la capacidad aumentará hasta llegar a los 100 millones de ejemplares semanales hacia finales de 2026.
La instalación chiapaneca se complementará con la producción de la planta ubicada en Pacora, Panamá, que actualmente aporta otros 100 millones de moscas estériles. En conjunto, ambas instalaciones permitirán reforzar el programa de control biológico contra la plaga.
El proyecto cuenta con una inversión de 57 millones de dólares y contempla el envío diario de alrededor de 1.5 millones de moscas al centro de empaque, desde donde serán distribuidas hacia puntos estratégicos en México y Estados Unidos.
Especialistas mexicanos también trabajan en el desarrollo de una nueva cepa de mosca estéril con el objetivo de acelerar la eliminación del gusano barrenador y proteger al sector agropecuario nacional.
La reaparición de esta plaga a finales de 2024, después de haber sido erradicada en 1991, provocó restricciones temporales por parte de Estados Unidos a las importaciones de ganado mexicano. La medida generó afectaciones económicas para productores y tensiones comerciales entre ambas naciones.
Las autoridades confían en que esta estrategia conjunta permita avanzar hacia la recuperación del intercambio ganadero y mantener los campos libres de esta amenaza sanitaria.




