El juez federal Alvin Hellerstein, del Distrito Sur de Nueva York, propuso este miércoles que el juicio contra el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores empiece el 1 de junio de 2027, una vez resuelta la petición de inmunidad que prevé presentar la defensa.
Aspecto de los acusados
En la audiencia, celebrada en la planta 23 del tribunal, Maduro apareció más delgado pero con buen semblante, caminando con normalidad y sin la cojera mostrada en anteriores comparecencias. Flores también lució mejor aspecto, vistiendo el mismo uniforme caqui que su esposo, con el cabello teñido y recogido en coleta.
Estado del juez
El magistrado Hellerstein, de 92 años, entró cojeando y con voz fatigada, lo que reavivó dudas entre juristas sobre su capacidad para conducir un proceso largo y complejo. Nombrado en 1998 por el expresidente Bill Clinton, es especialista en casos de crimen organizado y delitos transnacionales.
Calendario procesal
La audiencia, de menos de 20 minutos, permitió trazar un primer calendario. La Fiscalía deberá recabar todas las pruebas clasificadas antes del 15 de noviembre, mientras que la defensa iniciará sus argumentos orales el 17 de noviembre. El abogado principal de Maduro, Barry Pollack —quien también ha representado a Julian Assange— adelantó que solicitarán la inmunidad de los acusados, alegando que él ejercía como jefe de Estado y ella como primera dama en el momento de la detención.
Petición de inmunidad
La defensa planteó dividir las mociones en dos bloques: el primero para discutir la inmunidad y el segundo para responder a las pruebas de la Fiscalía. Según Pollack, si se acepta la inmunidad, no habría necesidad de someterse al segundo bloque.
Detalles de la audiencia
Durante la sesión, Maduro tomó anotaciones y conversó con su defensa. El juez permitió que hablara con Pollack antes de abandonar la sala, repitiendo varias veces: “Déjelos hablar”. Al salir, Maduro saludó con la mano a las personas presentes en las gradas junto a su equipo legal.
Cargos
Maduro y Flores se declararon no culpables el pasado 5 de enero. El exmandatario enfrenta cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que Flores está acusada de delitos relacionados con la importación de drogas y posesión de armas.




