Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra objetivos estratégicos de Irán como represalia por los recientes ataques con misiles dirigidos contra sus fuerzas desplegadas en Oriente Medio. La operación, confirmada por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), comenzó la noche del miércoles y fue calificada como una respuesta firme frente a las acciones iraníes.
Los bombardeos alcanzaron instalaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, entre ellas centros de mando, bases de misiles y drones, puestos de vigilancia, sistemas de defensa costera y capacidades navales. De acuerdo con el CENTCOM, la ofensiva busca reducir la capacidad de Teherán y de sus aliados para amenazar a las tropas estadounidenses, la navegación comercial y los países del Golfo.
La respuesta de Washington se produjo después de que Irán lanzara varios misiles balísticos contra una base militar estadounidense en Jordania. Aunque el ataque fue calificado como sorpresivo, el ejército de EE.UU. aseguró que todos los proyectiles fueron interceptados antes de impactar en el objetivo.
El presidente Donald Trump advirtió que su país respondería con contundencia a cualquier agresión contra intereses estadounidenses. En declaraciones a la prensa, afirmó que Estados Unidos actuará con firmeza para proteger a sus tropas y mantener la seguridad en la región.
Además, el Gobierno estadounidense aseguró que en las últimas 72 horas la Guardia Revolucionaria iraní promovió más de 30 ataques con drones contra fuerzas estadounidenses e infraestructuras energéticas de Arabia Saudí. En respuesta, ambos países realizaron operaciones coordinadas contra posiciones de milicias respaldadas por Irán en el este de Irak.
La nueva escalada militar aumenta la tensión en Oriente Medio y mantiene la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones para poner fin al conflicto, que ya supera los cinco meses.




