La mayoría de la población cubana amaneció este lunes sin servicio eléctrico tras un nuevo apagón nacional que provocó la desconexión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Este es el sexto corte general de energía que afecta a toda la isla en lo que va de año.
La interrupción del servicio ocurrió el domingo a las 22:43 hora local, según informó la Unión Eléctrica (UNE), que comunicó el inicio de las labores de recuperación del sistema. La entidad indicó que se habían creado más de un centenar de zonas con suministro eléctrico independiente para garantizar la atención de instalaciones esenciales.
Las autoridades trabajan en la interconexión progresiva de estas áreas, el aumento de la generación y la reincorporación de las principales centrales termoeléctricas al SEN, con el objetivo de restablecer el servicio en todo el territorio nacional.
El nuevo apagón se produjo apenas 24 horas después de otra interrupción masiva que dejó sin electricidad a unos 4,5 millones de cubanos en la zona occidental del país. En ese caso, la falla fue atribuida a una desconexión simultánea de líneas de alta tensión entre varias provincias. Hasta el momento, las autoridades no han informado las causas del reciente colapso nacional.
Crisis energética se profundiza en la isla
Cuba enfrenta una compleja situación energética desde mediados de 2024 debido a la baja capacidad de generación, las averías en sus plantas eléctricas y las dificultades para obtener combustible.
Las centrales termoeléctricas, que representan una parte importante de la generación nacional, operan con limitaciones debido al deterioro de sus instalaciones y a años de falta de inversiones. A esto se suma la reducción de la generación distribuida, que depende de motores alimentados con diésel y fueloil importado.
Especialistas señalan que la recuperación completa del sistema eléctrico cubano requeriría una inversión millonaria para modernizar la infraestructura existente, una tarea complicada debido a la situación económica que atraviesa el país.
Los constantes apagones han afectado la actividad económica, los servicios básicos y la vida cotidiana de millones de ciudadanos, aumentando el descontento social en diferentes regiones de la isla.




