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Petro cierra su mandato con avances en inclusión y reformas sociales, pero bajo la sombra de la corrupción

El gobierno de Gustavo Petro llega a su final con un balance marcado por contrastes: por un lado, avances en inclusión política, programas sociales y reformas enfocadas en sectores históricamente excluidos; por otro, una serie de escándalos de corrupción que afectaron la imagen de su administración.

Petro, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto de 2022 como el primer mandatario de izquierda en Colombia, presentó su llegada al poder como un cambio histórico para el país. Su propuesta estuvo centrada en abrir espacios de participación a comunidades que durante años tuvieron poca representación en las decisiones del Estado.

Durante su administración, líderes indígenas, afrocolombianos, campesinos y representantes de organizaciones sociales ocuparon cargos de alta responsabilidad dentro del Gobierno, una medida que el mandatario consideró clave para construir una política más incluyente.

Entre los principales logros de su gestión destacó la reforma agraria, una de las grandes promesas de su gobierno. Según el balance oficial, se formalizaron más de 2,28 millones de hectáreas, se entregaron tierras a familias campesinas y se fortaleció el Fondo de Tierras con el objetivo de impulsar una distribución más equitativa de la propiedad rural.

Otro de los resultados que el Gobierno presentó como un avance importante fue la reducción de la pobreza. De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza monetaria pasó del 36,6 % en 2022 al 28 % en 2025, mientras que la pobreza extrema disminuyó del 13,8 % al 9,6 % durante el mismo periodo.

Sin embargo, varias de las transformaciones planteadas por Petro no lograron concretarse completamente. La reforma a la salud, una de sus principales apuestas, no consiguió la aprobación esperada en el Congreso debido a la falta de acuerdos políticos y de mayorías legislativas.

Además, su política de “paz total”, con la que buscaba avanzar en negociaciones con grupos armados, enfrentó dificultades por la persistencia de la violencia en varias regiones del país y el fortalecimiento de algunas organizaciones ilegales.

El principal desafío para el legado del mandatario fue la corrupción, un tema que había prometido combatir desde su llegada al poder. El caso de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) se convirtió en uno de los mayores escándalos de su administración tras las denuncias sobre presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos y posibles acuerdos políticos indebidos.

A este episodio se sumaron las investigaciones relacionadas con Nicolás Petro, hijo del presidente, por presuntas irregularidades en la financiación de la campaña presidencial de 2022, además de cuestionamientos contra funcionarios cercanos al mandatario.

Aunque Petro aseguró que su Gobierno actuó con transparencia y pidió que la justicia investigara cualquier irregularidad, los escándalos afectaron una de sus principales promesas: representar una nueva forma de hacer política en Colombia.

Con el cierre de su mandato, Gustavo Petro deja un legado dividido entre avances en inclusión social y participación política, pero también marcado por una crisis de confianza generada por los casos de corrupción que acompañaron la etapa final de su gobierno.

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