Las sucesivas olas de calor y la histórica sequía que golpean a Francia este verano podrían provocar pérdidas económicas de entre 10.000 y 15.000 millones de euros, advirtió la ministra de la Transición Ecológica, Monique Barbut.
La estimación fue presentada tras una reunión con representantes de Météo France, el Servicio de Investigaciones Geológicas y Mineras (BRGM) y la empresa eléctrica estatal EDF, organismos que analizan la situación hídrica del país.
Barbut calificó la situación de excepcional y alertó de que sus efectos podrían prolongarse hasta las lluvias de otoño. Más de 40.000 personas enfrentan interrupciones en el suministro de agua potable, mientras alrededor de tres millones viven en zonas sometidas a una fuerte presión sobre los recursos hídricos.
Agricultura, industria y biodiversidad, bajo presión
La escasez de agua amenaza con generar consecuencias prolongadas para la agricultura, la industria y la biodiversidad. La ministra señaló que el cambio climático está alterando de manera significativa el ciclo del agua, haciendo que las sequías y las olas de calor sean cada vez más frecuentes, tempranas y extensas.
A finales de julio, la falta de agua alcanzó niveles similares a los del récord registrado en agosto de 2022. Cerca de 1.370 cursos de agua presentaban interrupciones en su caudal, equivalente a aproximadamente el 43 % de los pequeños ríos del país.
Temperaturas de hasta 40 grados
La crisis hídrica coincide con una nueva fase de calor extremo. La ola de altas temperaturas, iniciada el 28 de julio, alcanzará su mayor intensidad entre este jueves y viernes, cuando los termómetros podrían llegar a 40 grados Celsius o más en algunas regiones.
Météo France prevé que 78 de los 100 departamentos permanezcan bajo alerta naranja por calor este miércoles. El jueves, la advertencia se extenderá a 80 departamentos, con máximas de entre 38 y 40 grados en varias zonas del territorio.
Algunas ciudades ya han registrado temperaturas elevadas. Nimes llegó a 38 grados, mientras Nantes, Mont de Marsan y Orange alcanzaron 37. Burdeos registró 36 y Toulouse, 35 grados. En Córcega se llegaron a medir 40 grados.
Las noches también se mantienen especialmente cálidas, sobre todo en el litoral mediterráneo, donde las temperaturas mínimas se sitúan entre 22 y 25 grados.
Se espera un alivio durante el fin de semana
Las condiciones podrían mejorar parcialmente durante el sábado y el domingo con la llegada de aire más fresco desde el Atlántico. Este avance favorecería una mayor inestabilidad y la posibilidad de tormentas en distintas regiones.
Sin embargo, las temperaturas seguirían por encima de los valores habituales para esta época del año. Mientras tanto, la falta de agua mantiene en alerta a Francia por el impacto económico, ambiental y social de un verano marcado por el calor extremo y una sequía sin precedentes recientes.




