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¿Estaba República Dominicana siendo utilizada para evadir las sanciones de EE. UU. a Cuba? La expulsión de nueve diplomáticos abre interrogantes

Santo Domingo.— La decisión del Gobierno de República Dominicana de ordenar la salida de nueve funcionarios de la Embajada de Cuba y de sus familiares abre una serie de interrogantes sobre las actividades que el personal diplomático cubano desarrollaba en territorio dominicano y sobre el papel que podría estar jugando el país caribeño en las operaciones económicas de La Habana en el exterior.

La medida fue comunicada este jueves 13 de agosto por las autoridades dominicanas. Los funcionarios y sus familiares disponen de un plazo de siete días para abandonar el territorio nacional, por lo que la salida deberá producirse, según la información oficial, antes del domingo 16 de agosto. En total, el grupo estaría compuesto por unas 21 personas.

Hasta el momento, la Cancillería dominicana no ha hecho públicas las causas específicas que motivaron la decisión, por lo que cualquier vínculo entre la expulsión y operaciones financieras relacionadas con Cuba debe considerarse una hipótesis y no un hecho confirmado.

La decisión, sin embargo, adquiere una dimensión adicional al analizarla a la luz de investigaciones recientes sobre el entramado empresarial y financiero del Gobierno cubano, particularmente las revelaciones del Miami Herald sobre el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

La pregunta que queda sobre la mesa

La interrogante es inevitable: ¿pudo República Dominicana estar siendo utilizada, directa o indirectamente, como plataforma para facilitar operaciones comerciales, financieras o de movimiento de capital vinculadas al aparato económico cubano y, eventualmente, burlar las restricciones estadounidenses?

No existen, hasta ahora, pruebas públicas que permitan afirmar que los nueve diplomáticos expulsados participaban en ese tipo de operaciones. Tampoco las autoridades dominicanas han señalado que esa sea la razón de la medida.

Pero el cuestionamiento cobra relevancia debido al creciente escrutinio internacional sobre las empresas controladas por el aparato militar cubano y sus mecanismos para manejar divisas fuera de la isla.

Una investigación del Miami Herald, basada en documentos financieros internos de GAESA obtenidos por ese medio, reveló que el conglomerado registraba alrededor de 18.000 millones de dólares en activos corrientes en marzo de 2024, de los cuales unos 14.500 millones estaban depositados en bancos o instituciones financieras vinculadas al propio grupo.

Los documentos analizados por el periódico estadounidense también muestran la magnitud de la participación de GAESA en sectores estratégicos de la economía cubana, incluidos el turismo, las tiendas minoristas, los combustibles, las remesas, las operaciones financieras y la Zona Especial de Desarrollo del Mariel.

Un entramado financiero bajo sanciones

GAESA se encuentra bajo sanciones estadounidenses y ha sido objeto de una atención creciente por parte de Washington debido a su vínculo directo con las Fuerzas Armadas cubanas.

El Miami Herald ha señalado que el conglomerado maneja una parte sustancial de las fuentes de ingresos en moneda extranjera de Cuba y que sus estructuras financieras se caracterizan por un elevado nivel de opacidad.

En ese contexto, cualquier actividad realizada fuera de Cuba que involucre empresas estatales, entidades financieras o personas vinculadas al aparato económico cubano puede adquirir especial importancia, particularmente cuando se desarrolla en países con conexiones comerciales y financieras con Estados Unidos.

De ahí surge una de las principales preguntas que deja la expulsión de los diplomáticos cubanos: ¿qué actividades desarrollaban esos funcionarios y por qué las autoridades dominicanas decidieron que debían abandonar el país junto con sus familias?

Por ahora, no hay una respuesta oficial.

Cuba acusa a Santo Domingo de actuar bajo presión de Washington

La reacción de La Habana tampoco tardó en producirse. El Gobierno cubano calificó la decisión dominicana como una muestra de sometimiento a las presiones de Estados Unidos y rechazó que existieran razones legítimas para retirar a sus funcionarios.

La posición cubana añade una dimensión geopolítica al episodio, porque coloca directamente a Washington en el centro de la controversia.

República Dominicana, por su parte, ha mantenido una postura mucho más reservada. La Cancillería dominicana ha indicado que manejará el asunto con discreción y, hasta el momento, no ha divulgado públicamente las razones concretas de la expulsión.

Las revelaciones sobre GAESA vuelven a poner el dinero cubano bajo la lupa

La investigación del Miami Herald también cuestionó uno de los argumentos recurrentes de las autoridades cubanas: que las sanciones estadounidenses constituyen la principal explicación de la falta de recursos para atender la crisis económica y social de la isla.

Según los documentos obtenidos por el periódico, GAESA disponía de enormes cantidades de activos líquidos y depósitos en moneda extranjera pese al deterioro de sectores esenciales de la economía cubana.

El economista Pavel Vidal, quien revisó los documentos para el Herald, sostuvo que las cifras muestran el enorme peso económico del conglomerado militar y su capacidad para manejar reservas en dólares mientras el resto de la economía cubana enfrenta graves dificultades.

La investigación también encontró que varias empresas pertenecientes a GAESA tienen estructuras y operaciones internacionales, mientras que buena parte de sus recursos financieros permanece fuera del alcance de una supervisión pública transparente.

República Dominicana, en medio de una nueva tensión regional

La expulsión ocurre además en un momento de mayor distanciamiento político entre Santo Domingo y La Habana.

República Dominicana ya había excluido a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas que estaba prevista en el país, una decisión que marcó diferencias con el Gobierno cubano.

Ahora, la salida de nueve funcionarios diplomáticos y sus familiares profundiza la tensión y coloca nuevamente a República Dominicana en el centro de la discusión sobre las relaciones de los países del Caribe con La Habana y Washington.

Lo que todavía no está claro es si la decisión dominicana responde exclusivamente a razones diplomáticas, a actividades específicas atribuidas a los funcionarios afectados o a preocupaciones relacionadas con operaciones económicas y financieras vinculadas al Estado cubano.

Una expulsión que exige respuestas

Por el momento, no existe evidencia pública suficiente para afirmar que los nueve diplomáticos expulsados hayan participado en mecanismos para evadir el embargo o las sanciones estadounidenses.

Pero la coincidencia temporal con el creciente escrutinio sobre las finanzas de GAESA plantea interrogantes que solo las autoridades dominicanas pueden despejar.

¿Qué detectó Santo Domingo? ¿Qué actividades realizaban los funcionarios expulsados? ¿Existían operaciones comerciales o financieras que involucraran a entidades cubanas sancionadas? ¿Se utilizaba territorio dominicano como punto de tránsito, intermediación o conexión para negocios vinculados al aparato económico cubano?

Mientras esas preguntas permanezcan sin respuesta, la expulsión de los nueve funcionarios cubanos seguirá siendo mucho más que un episodio diplomático: podría convertirse en una ventana para conocer qué tipo de operaciones desarrolla el aparato económico cubano fuera de la isla y hasta dónde llega su red internacional de intereses financieros.

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